30 de mayo de 2011

Trauma y entrevista

En el sitio de la Fundación Tomás Eloy Martínez, una entrevista de Federico Córdoba.

Y también un adelanto de En los márgenes.

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27 de mayo de 2011

22 de mayo de 2011

Los domingos felices

Si un día vuelve la derecha
(o nuestro amor llega a su fin)
lo que más voy a extrañar
son los domingos felices
que pasamos en tu cama
con las persianas bajas
la luz verde en la pantalla
del televisor casi inaudible
y los gritos emocionados
de los hombres del barrio
por el fútbol para todos.

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18 de mayo de 2011

"La dimensión desconocida"

Matías Moscardi escribió esta gran reseña de Los modos de ganarse la vida en Bazar Americano

Los modos de ganarse la vida (Entropía, 2010) es la primera novela de Ignacio Molina y empieza así: “Aunque la habitación estaba en penumbras, por la intensidad de la luz que entraba por las rendijas de la persiana supe que era un día soleado”. El enunciado de apertura tiene un poder expansivo, ya que en el mundo de la novela todas las transparencias aparecen opacadas, los objetos que puede atravesar o refractar la mirada (ventanas, vidrieras, pantallas, espejos, parabrisas) están siempre sustraídos de su función visual: “A medida que el ambiente se iba llenando de vapor vi cómo mi imagen desnuda se iba haciendo borrosa en el espejo”; o en la otra punta: “Achiqué los ojos para ver mejor, pero la gente que pasaba por la vereda y las letras pintadas en el vidrio me molestaban”. De este modo, la niebla, el vapor, el exceso de enfoque, los obstáculos, las interferencias atentan contra la posibilidad de completar apenas un indicio visual del mundo, ya que las imágenes que circulan en la novela de Molina están tramadas sobre su propia disfunción, una zona borrosa que va dando lugar al extrañamiento. Esta “dimensión desconocida” en la que se desarrolla la novela –adelantemos– es nada más y nada menos que la vida cotidiana en pareja: Luciano (el narrador) y Cecilia son dos personajes pendulares que fluctúan entre la soledad y la vida conyugal. (...)

(para seguir leyendo, clickear acá)

11 de mayo de 2011

Asunto: Los modos, efectos negativos, El Silencio Gitano

Hola Ignacio, leí tu novela, me re cabió, mal, me gustó mucho más que Los estantes... Incluso más allá de un "interés intelectual" o "literario", la disfruté íntimamente. Es medio depre, eso sí. Anécdota: mi novia está a punto de venir a vivir conmigo y es gracioso porque el día que leí la novela discutimos por una boludez y de pronto yo empecé a dudar de todo el proyecto (?! jajaja). Igual quedate tranquilo que está todo bien, ya nos reconciliamos. Pero en un momento pensé que el mundo de la novela me había ventrilocuado por completo. La re flashié.
Bueno, te mando un fuerte abrazo y nada, genial tu novela che. A.

Pd: El silencio gitano existe?

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Hola A.
Gracias por la lectura y por lo que me decís de la novela. (….)
(…)
Pd: El Silencio Gitano no existe, pero existió: a mis 14 o 15 años, cuando vivía en Bahía, armé un dúo con un amigo: los dos tocábamos la guitarra y aullábamos canciones de Attaque 77 encerrados en su cuarto. Teníamos tres nombres: Control Sanitario, Los platelmintos de agua sucia y El Silencio Gitano. Nuestras interpretaciones nunca cruzaron las fronteras de esa habitación. Cuando llegué a Buenos Aires estudié guitarra un año más y después abandoné. El Silencio Gitano, el nombre, siempre me gustó. Así terminó en la novela.

Abrazo

10 de mayo de 2011

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Con vos quiero planear:
hacer planes y volar


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9 de mayo de 2011

Reseña de Los modos de ganarse la vida en el último número de No-Retornable.

6 de mayo de 2011

Cuando estás muy angustiado o preocupado por algo,

tenés que entrar a google earth y mirarte desde la estratósfera.




5 de mayo de 2011

La mayoría de las cosas (emociones, pensamientos, sensaciones, etc.) no pueden representarse fielmente mediante palabras -o no sólo mediante palabras. El desafío de la literatura, entonces, es el de sortear esa limitación y transformar a las palabras en herramientas que dejen entrever de alguna manera todo lo que por ellas mismas no pueden transmitir.

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2 de mayo de 2011

En imprenta