1 de mayo de 2006

Gigantografías

¿Por qué, si hay tantas librerías en Buenos Aires, "la gente" espera esta época del año para caminar entre libros?
La mía, claro, es una pregunta retórica; creo nadie podría dar una contestación razonable. Algunos me dirán: porque en las librerías no entregan folletería o muestras gratis de fernet. Está bien, sería una respuesta atendible, pero no del todo satisfactoria.


El sábado a la tarde vi, desde Plaza Italia, la cola que nacía en los portones de la Rural, llegaba por la avenida Sarmiento hasta la calzada circular y giraba por Santa Fe hacia Pacífico. Si no me hubiera comprometido a estar en la presentación de El trabajo del fuego, la novela de Juan José Burzi publicada por la Editorial de la UNLP, habría pegado la vuelta. Crucé la calle, entonces, y me dispuse a caminar a paso de tortuga entre familias que, probablemente, lo último que recordaban haber leído era algún folleto publicitario rescatado en la Feria del año anterior.

Lo primero que vi al entrar fue a unas veinte personas que se amontonaban frente José Narosky para que les firmara sus libros de aforismos. Después vi las clásicas gigantografías con las caras de los-grandes-escritores-argentinos en el stand de la secretaría de cultura. Imágenes que –pensé en ese momento, y pienso ahora– no le hacen ningún favor a la vitalidad de la literatura argentina. Imágenes que, lejos de acercar a "la gente" a los libros, la alejan cada vez más, convirtiendo a la del escritor en una figura remota e inalcanzable, y a la literatura en una actividad aburrida, patrimonio de personas muertas –física y/o intelectualmente– hace ya muchos años. De esa manera, recanonizando a autores que difícilmente atraigan el interés y el entusiasmo de potenciales jóvenes lectores, el Estado hace lo posible por ahogar el desarrollo de nuevas corrientes literarias que siguen si recibir la atención merecida.

Al leer la dedicatoria manuscrita en la novela, donde se me considera un "militante de la literatura", sonreí creyendo que Juanjo exageraba. Pero enseguida me puse serio y pensé que el solo hecho de no haberme quedado tomando sol en Plaza Italia unas horas antes, al ver la cola que llegaba hasta la vereda de Metrópoli Bailable, ya ameritaba semejante calificativo.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

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Unknown dijo...

Juanjo tiene razón... y no me venga conque su militancia se respalda en bancarse una simple fila en la Feria del Niño... porque hay más...
¡AGUANTE LOS JÓVENES ESCRITORES!

fran dijo...

Ud. sabe, Molina, que a mi también me intriga terriblemente esa fiebre que se desata cuando la feria del libro... por otro lado, guardo celosamente un autógrafo que me hiciera Fontanarrosa hace cuatro años en un pedazo de papel cualquiera.

Saludos

fran dijo...

perdón ¿Con los estantes que pasó? ¿para cuando y en donde?

Molina dijo...

Hay más, Funes, siempre hay más.

Fran: para saber algo más sobre Los Estantes, hay que ir al blog de Entropía, linkeado al costado, donde está el texto de contratapa.

Anónimo dijo...

Yo diria que es mas bien una suerte que el destino de la nueva literatura Argentina no se cuestion de agenda de estado. Si lo fuera me preocuparia.

Yo no me imagino a ningun politico argentino con una agenda que incluya: ¨Martes 15 - 7am. Deayuno 8am Reunion con Evo Morales . 9am.Ahogar el desarrollo de las nuevas corrientes literarias¨. ¿Vos si?

La Feria del Libro no es representativa de una politica, estatal o no, para revalorizar la nueva literatura argentina, bien podriamos preguntarnos ¿y por que habria que hacerlo?, es simplemente una feria, o sea: no le pidamos peras al olmo.

Si una nueva corriente literaria existe y puja por salir, lo mejor que podria pasarle es que lo hiciera mas alla de cualquier politica de estado o feria de libro o decision editorial, en todo caso ¿No te parece que las editoriales definen mas la politica de lo que ¨se lee¨que el ¨Estado¨?, lo mejor que le podria pasar es que su existencia se basara en su propia existencia.

Por otro lado creo que ni recanonizando a Cortazar vamos a conseguir una nueva corriente de lectores, que para mi al menos, es una fuerza mas vital que una nueva corriente de escritores. No es el canon lo que daña, es mas bien las urgencias cada vez mas basicas. Leer es tambien un bien de acceso, leer ¨bien¨ es un bien de acceso ABC1. La idea no es que se lee a una nueva corriente literararia, la idea mas bien seria que se lea lo que se quiera leer, y si eventualmente se llega a la nueva corriente literaria, bienvenido sea.

No se, pensamientos despeinados.

Por cierto, el aguante por lo general, lleva a Cromagnon.

Saludos y un abrazo Molina. De Maia tambien.

Pariz dijo...

Debo reconocer que tanto me sedujo lo expuesto por Molina, como luego aquello que comenta aquí quién me precede, h.
La Feria es un evento comercial, no estrictamente cultural. Y creo que como tal, no es condenable, ni mucho menos. Sí es triste que sea ésta, en el caso de muchos, la única aproximación anual a esto de la lectura.

Anónimo dijo...

Muchachos, hay que tomar la Feria como lo que es. Un gran shopping. Pero sin embargo creo que todo sirve y todo suma. No deja de ser una gran vidriera y no está mal. No hay que intelectualizarla tanto, sólo hay que ir a pasear un rato, no vale la pena hacer un estudio sociológico. Disfruten de lo que se pueda y listo. Es como las fiestas, una vez al año, tratar de pasarla lo mejor posible y a otra cosa.

Molina dijo...

H: está claro que el Estado debería hacerse cargo de cuestiones infinitamente más importantes que algo tan insignificante a nivel social y que le interesa a cuatro gatos locos como la literatura, de eso no hay dudas. Y tampoco dije que el Presidente tuviera que manejar el tema en su agenda. Dar a entender que quise decir eso es una falacía (y tampoco dije que se propongar "ahogar...", dije que lo hacen por omisión).
Ahora, si tenemos secretarías y ministerios de cultura bancados por todos nosotros, estaría bueno aprovecharlos, no que esos entes, amparados siempre en un dudoso progresismo, se dediquen sólo a actividades tan conservadoras como las de exaltar a figuras que murieron hace 30 años o que, estando vivos, no publican ficción hace 40. Tan simple como eso, no quise hacer sociología barata ni nada. Sólo dije que, si el objetivo es acercar a la gente a la lectura, esa no es la mejor manera de hacerlo. En el párrafo en el que mencionás a Cortázar, como contradiciéndome, en realidad estás diciendo lo mismo que yo. Si yo fuera polemista, H, también encontraría cosas para refutar en este post, pero no se trata de eso. (Estoy seguro de que, si yo hubiera dicho "qué genial idea que aparezca siempre la misma foto gigante de Bioy Casares en la Feria", vos me dirías exactamente lo contrario).

Saludos, también a Leopoldo, Fran y a Agua de Estanque que, como siempre, se toma todo con invalorable calma.

Anónimo dijo...

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