2 de diciembre de 2011

Esta noche

Esta noche voy a estar acá:
(si querés saber la dirección mandame un mail a ignaciomolina22@gmail.com)




25 de noviembre de 2011

14 de noviembre de 2011

10 de noviembre de 2011

Metatextualidad

Una tarde, hace tres años, volvía caminando del súper y en un puente de Colegiales me crucé con un ex compañero del colegio, que filmaba un corto con su hermano Federico y una chica. Nos saludamos, me contó lo que estaba haciendo, y cuando ya me iba me preguntó si quería participar. “Tenés que pasar caminando, yo te voy a preguntar ´¿Sabés dónde queda el puente astronómico?´ y me tenés que responder “’creo que para aquel lado’”. Yo acepté la propuesta, filmamos cuatro veces la escena (en las tres primeras miré a cámara) y me dijeron que me mandarían el corto cuando estuviera terminado.

Tiempo después, incluí una escena parecida en la novela que estaba escribiendo. A la narradora le pasaba algo muy similar en un puente de Parque Patricios y tenía que decir la misma línea de diálogo. Y de ese momento se desprendían un montón de historias y personajes. El corto filmado en la novela se llamaba Los puentes magnéticos, el mismo título que terminó teniendo la novela.


Aquella casualidad del puente de Colegiales fue, entonces, clave y trascendental para lo que después fue mi novela. Y nunca me dijeron nada del corto, nunca supe de su existencia, hasta hace un rato –diez días después de terminada la novela–, cuando lo encontré casi de casualidad en Youtube.

El corto se llama Phoney y mi escena se puede ver en el minuto 11:21. La película y mi actuación son casi tan grossas como la metatextualidad.

8 de noviembre de 2011

Entrevista

Patricio Zunini charló con Lucía Puenzo, Iosi Havilio y conmigo en Eterna Cadencia.
Clickear acá para leer la entrevista.

14 de octubre de 2011

"Más extraño que la ficción"

Como parte del post grado en Periodismo Cultural que cursa en la Universidad de La Plata, dictado por Sonia Budassi, Ximena Tordini escribió una interesante nota sobre mi libro En los márgenes que se puede leer en este blog que linkeo, donde también hay y habrá más reseñas y artículos escritos en el curso: http://eltallercultural.blogspot.com/2011/10/mas-extrano-que-la-ficcion-sobre-en-los.html


Anoché soñé que, mientras caminaba hacia el trabajo, Altamira me pisaba con su auto, me tocaba el cuello para ver si estaba vivo y paraba a una ambulancia. En el viaje al hospital hablábamos de Trotsky, de Marx, de Stalin, de Nahuel Moreno y de Néstor. Después, como el médico tardaba en atenderme, Altamira sacaba su chapa de candidato a presidente. "Soy el del spot de la tele", le decía "no me reconoce? el que dice "nosotros, la izquierda"". Entonces un enfermero que pasaba le decía "soy uno de los 400.000 que te votaron, te leo siempre en el Prensa Obrera", y recién ahí pude entrar al quirófano.

7 de octubre de 2011

Hace un rato, mientras el resto de los pasajeros nos protegíamos de la lluvia torrencial bajo el techo de la estación, un flaco se empapaba parado en el borde del andén quince metros más allá. Tuve la certeza de que tres segundos antes de que pasara el tren se iba a tirar a las vías; no había otro motivo para que estuviera ahí. Imaginé que yo corría hasta él, lo rescataba, todos me aplaudían y, ya bajo techo, me contaba sus problemas. Al final, cuando llegó el tren, subió al primer vagón como si nada. Barrunto que esta noche va a estar resfriado.

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28 de septiembre de 2011

Kioskera mexicana fanática

de novela argentina con narrador fanático de los kioscos


14 de septiembre de 2011

24 de agosto de 2011

10 preguntas

Pablo Gabo Moreno me hizo un cuestionario para su sitio "1 poeta y 10 preguntas". Clickear sobre estas palabras bordó para leer.





11 de agosto de 2011

"Todos los días ayudás a alguien"

Hoy, cuando lo llevaba al jardín, Fausto me preguntó: “¿por qué todos los días ayudás a alguien?”
“¿Todos los días ayudó a alguien?” “¿A quién ayudo?”
“A todos: a mí, a los papás, a las mamás, a los nenes”.
“No entiendo... pero vos también todos los días ayudás”.
“Pero no soy alto como vos”, me hizo la seña de que dejara de caminar, estiró un brazo y dijo “mirá, vos sos más alto y ayudás a todos”.

Más tarde, en la estación, cuando vi acercarse al tren, sentí que si me paraba en las vías podría frenarlo con un solo dedo.


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8 de agosto de 2011

Hasta siempre, Leo

En casi todas su canciones Leo Mattioli gritaba un "hay amor", que la mayoría de las veces en realidad era un "ay, amor". Anoche me enteré de su muerte. Y aunque no fue demasiado sorpresiva, porque sabía que andaba mal de salud desde hacía varios años, la noticia me cayó muy mal. Mi gusto por su música, sus letras y su forma de cantar era honesto; nunca tuvo nada de kitsch ni de camp. No paso un día sin escuchar al menos una canción suya. La versión acústica de "Cómo podré" es una de mis preferidas:

5 de agosto de 2011

Hace justo veinte años,

el día en que cumplí quince, mi papá me regaló una cajita de metal medio oxidada en cuyo interior había un llavero, una moneda, una medalla y un banderín en miniatura. A él se la había regalado mi abuelo, y a mi abuelo mi bisabuelo. Hoy, como en cada cumpleaños, la saqué del cajón y pasé un rato mirándola. En poco más de diez años se la voy a regalar a mi hijo.

3 de agosto de 2011

Anoche soñé con Cirilo Tamayo

Anoche soñé con Cirilo Tamayo, el personaje de Señorita Maestra cuyo actor fue condenado ayer por un robo cometido en 2004. En el sueño los dos estábamos más viejos: Cirilo me visitaba junto a sus hijitos y a la ex guardia cárcel que ahora era su mujer en una casa de veraneo que yo alquilaba en pleno invierno en una zona muy ventosa y arenosa de Santa Clara del Mar. Cirilo usaba anteojos muy grandes, tenía la piel bastante pálida y ya casi no conservaba ninguno de los rulos que lo habían hecho famoso en su infancia. Mientras tomábamos mate él me habló de Jacinta Pichimahuida, del actor que hacía de portero en la tira, de los peligros de la fama y de la época en que se había volcado al delito y al alcohol. Después me decía, señalando a su señora y a sus nenes, que el amor lo había cambiado por completo. Cada vez que yo salía a la calle a despedir a los demás invitados que volvían a Buenos Aires, tenía la certeza de que Cirilo me estaba robando algo de la cocina. Hacia el final del sueño, mientras saludaba a su mujer y los nenes me distraían, me daba cuenta de que él intentaba cargar en el baúl del auto que había sido de mi papá, sin que yo lo viera, una bolsa de consorcio llena de platos, cubiertos, comida que había sacado de la heladera y hasta un mantel de hule floreado de la dueña de la casa. Yo me daba cuenta del robo pero no le decía anda. Enseguida él y su familia subieron al Peugeot blanco y yo los saludé con un brazo levantado hasta que vi cómo desparecían tras una nube de arena.

1 de agosto de 2011

Fausto y yo. En el verano pasamos quince días, los dos solos, en Sierra de la Ventana. Acá, en la estación, esperábamos algo que no era el tren. Cuando pienso en lo bien que la pasamos siento nostalgia y me emociono.

28 de julio de 2011

Ayer me pasé una estación de tren por ir leyendo concentrado mi propia novela; no sé si soy un lector demasiado enfervorizado, un escritor demasiado grosso o un chabón demasiado despistado.
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18 de julio de 2011

Salí en el Crónica y no fue por un drama pasional


El siguiente es el crudo de la entrevista que me hizo Valeria Tentoni para armar la nota en el diario Crónica de Bahía Blanca que se ve en el recorte:

¿Cómo empezaste a vivir la literatura en Bahía Blanca cuando eras chico? ¿Cuáles fueron tus primeras lecturas?
En mi casa no se había demasiados libros. Empecé a leer en la adolescencia, y mis ganas de expresarme de alguna manera me empujaron a la escritura. Hubiera preferido ser músico de rock, pero tuve que conformarme con algo mucho menos glamouroso como la literatura.

¿Qué cambios se han operado en tus libros desde Los estantes vacíos en adelante? ¿Cómo se inscribe tu último libro, editado por 17grises, en esta línea de orden, o de desorden?
Con matices, Los estantes vacíos y Los modos de ganarse la vida podrían ser parte de un mismo proyecto estilístico. En los márgenes es diferente. Muchos de sus textos fueron escritos para ser publicados en blogs. Tal vez el hecho de no ser pensados como literatura con mayúsculas (algo que nunca debería hacerse) haga que se lean de otra manera. Un amigo me dijo que si yo fuera una banda, En los márgenes sería como un disco de rarezas dentro de mi obra. Me gustó eso.

De tu literatura se predica cierto intimismo y cierta presencia del Yo. Tu último trabajo, inclusive, iba a llevar un título alusivo a esta cuestión. ¿Qué podés decir de ese modo de escritura?
Este libro iba a llamarse Literatura del yo. Pero acá ese yo es más explícito porque son textos con contenido autorreferencial. Aunque el nombre del narrador es el de mi alter ego, Octavio Medina, lo autobiográfico es evidente. En los otros libros me cuesta un poco más percibir ese intimismo. Sí puedo decir que los míos no son relatos que cuenten grandes historia sino que se centran en la cotidianidad de personajes que tal vez no merecerían estar en ningún libro. Tal vez ese intimismo que se predica tenga que ver con eso.

¿Qué es ser escritor para vos?
Supongo que algo diferente a lo que la mayoría de la gente entiende por escritor. Creo que un escritor de ficciones no es tan importante ni merece tanta atención. Pero la trampa que se le hace a la sociedad con esa palabra es interesante: uno puede dedicarse a jugar con las palabras y las invenciones como si fuera un nene, y que ese juego esté avalado por el prestigio que destila la palabra escritor.

Escribiste una serie de "poemas kirchneristas". ¿Qué función política cumple la literatura, para vos?
Escribí un texto sobre los motivos por los que soy kirchnerista, que algunos leen como un poema. Después tengo poemas donde hago referencia a medidas representativas de este gobierno, como la asignación universal por hijo y el fútbol para todos. En esos casos, esas referencias están relacionadas con emociones personales. Más allá del alcance concreto y general de las medidas políticas, para cada persona esas medidas pueden tener diferentes significados simbólicos asociados a su historia personal. La fusión entre ambas cosas es lo interesante en esos poemas. Por otro lado, creo que todas las formas de relación y comunicación entre las personas son artefactos políticos, y la literatura es una de ellas.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Estoy terminando de escribir un nuevo libro de poemas, que por ahora se llama Los domingos felices. Y también estoy promediando la escritura de una novela, cuyos archivos de word se titulan Los puentes magnéticos.


12 de julio de 2011

Cuando me siento mal

Cuando me siento mal, o estoy muy triste, o me duele mucho la cabeza, o la panza, o sufro de un ataque de angustia, o de un ataque al hígado, o de un episodio de migraña, pienso un poco en mi hijo, en algo que me dijo a la mañana o el día anterior, o en su risa, o en su forma de dormir, o en su modo de caminar conmigo por la calle, y entonces no me curo al toque pero me empiezo a aliviar.

Una de dos:

o lo tenés totalmente superado
o seguís totalmente superado.


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Al macrismo el discurso de la anti política le ha resultado terriblemente eficaz. Macri es capaz de decir enojado en una entrevista: "me estás preguntado demasiado sobre política"; no va a un debate aduciendo algo absurdo como que "se va a transformar en un acto político"; si unos pibes toman una escuela dice "es un problema político"... siempre "política" como sinónimo de mala palabra. Y Macri no es tan boludo como para no entender el significado intrínseco de la palabra política, pero está muy bien asesorado y se da cuenta de que esto le funciona a la perfección. Y la respuesta de casi la mitad de los votantes porteños a eso es lo más decepcionante. Porque muchas veces se dice que el kirchnerismo "nos devolvió la política" o que nos hizo ver que "la política no es una mala palabra", y en alguna medida eso es cierto, pero ese "nos" en realidad incluye a un segmento muy reducido de la población. Hay otro segmento, muchísimo más grande, que ni siquiera puede llegar a plantearse algo así, un núcleo duro al que es imposible penetrar con esas ideas (y que, por otro lado, usufructúa las eventuales mejoras en sus condiciones materiales que le posibilita el gobierno nacional para votar tranquilamente contra los partidarios de ese mismo gobierno a nivel local -Lo mismo aprovecha el macrismo: sin bonanza económica general ya no podría ir por su segundo mandato municipal). Eso es lo más complicado y decepcionante de todo. (Además es difícil plantear esto porque se entra en un terreno pantanoso en el que te pueden acusar de adherir al voto calificado o de no se respetuoso con la voluntad popular o de sentirte parte de una vanguardia iluminada..) Y el cambio cultural que debería producirse para modificar eso es, a esta altura, más que utópico.

4 de julio de 2011

21 de junio de 2011

Entrevista en EC

Patricio Zunini nos entrevistó a Sonia Budassi y a mí a propósito de nuestros libros editados por 17Grises.

Para leer la entrevista, clickear acá.


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Una mujer deja a su marido por otro tipo. El marido no soporta el dolor y decide caminar hacia un descampado cercano a la estación de Retiro para pararse en las vías ante el paso de un tren. Esto provoca una alteración en la frecuencia del ramal y yo tengo que esperar media hora en Ministro Carranza. Así, gracias a una perra desalmada llego tarde al trabajo.

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14 de junio de 2011

13 de junio de 2011

Sigue acá

7 de junio de 2011

En los márgenes


A partir de esta semana en librerías
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3 de junio de 2011

Mañana leo acá:


ROMBO. Un ciclo mensual de poesía que produce un fanzine de cada encuentro.
Sábado 4 de junio a las 17 horas PAN libros Echeverría 2576, Local 16
Leen: Marina Gersberg Tamara Domenech Gael Policano Rossi Ignacio Molina
Toca: Amor Elefante
Expone: Alejandra Knoll
Curaduría: Richter Productora de Arte - Organiza: Mariana Roca

30 de mayo de 2011

Trauma y entrevista

En el sitio de la Fundación Tomás Eloy Martínez, una entrevista de Federico Córdoba.

Y también un adelanto de En los márgenes.

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27 de mayo de 2011

22 de mayo de 2011

Los domingos felices

Si un día vuelve la derecha
(o nuestro amor llega a su fin)
lo que más voy a extrañar
son los domingos felices
que pasamos en tu cama
con las persianas bajas
la luz verde en la pantalla
del televisor casi inaudible
y los gritos emocionados
de los hombres del barrio
por el fútbol para todos.

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18 de mayo de 2011

"La dimensión desconocida"

Matías Moscardi escribió esta gran reseña de Los modos de ganarse la vida en Bazar Americano

Los modos de ganarse la vida (Entropía, 2010) es la primera novela de Ignacio Molina y empieza así: “Aunque la habitación estaba en penumbras, por la intensidad de la luz que entraba por las rendijas de la persiana supe que era un día soleado”. El enunciado de apertura tiene un poder expansivo, ya que en el mundo de la novela todas las transparencias aparecen opacadas, los objetos que puede atravesar o refractar la mirada (ventanas, vidrieras, pantallas, espejos, parabrisas) están siempre sustraídos de su función visual: “A medida que el ambiente se iba llenando de vapor vi cómo mi imagen desnuda se iba haciendo borrosa en el espejo”; o en la otra punta: “Achiqué los ojos para ver mejor, pero la gente que pasaba por la vereda y las letras pintadas en el vidrio me molestaban”. De este modo, la niebla, el vapor, el exceso de enfoque, los obstáculos, las interferencias atentan contra la posibilidad de completar apenas un indicio visual del mundo, ya que las imágenes que circulan en la novela de Molina están tramadas sobre su propia disfunción, una zona borrosa que va dando lugar al extrañamiento. Esta “dimensión desconocida” en la que se desarrolla la novela –adelantemos– es nada más y nada menos que la vida cotidiana en pareja: Luciano (el narrador) y Cecilia son dos personajes pendulares que fluctúan entre la soledad y la vida conyugal. (...)

(para seguir leyendo, clickear acá)

11 de mayo de 2011

Asunto: Los modos, efectos negativos, El Silencio Gitano

Hola Ignacio, leí tu novela, me re cabió, mal, me gustó mucho más que Los estantes... Incluso más allá de un "interés intelectual" o "literario", la disfruté íntimamente. Es medio depre, eso sí. Anécdota: mi novia está a punto de venir a vivir conmigo y es gracioso porque el día que leí la novela discutimos por una boludez y de pronto yo empecé a dudar de todo el proyecto (?! jajaja). Igual quedate tranquilo que está todo bien, ya nos reconciliamos. Pero en un momento pensé que el mundo de la novela me había ventrilocuado por completo. La re flashié.
Bueno, te mando un fuerte abrazo y nada, genial tu novela che. A.

Pd: El silencio gitano existe?

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Hola A.
Gracias por la lectura y por lo que me decís de la novela. (….)
(…)
Pd: El Silencio Gitano no existe, pero existió: a mis 14 o 15 años, cuando vivía en Bahía, armé un dúo con un amigo: los dos tocábamos la guitarra y aullábamos canciones de Attaque 77 encerrados en su cuarto. Teníamos tres nombres: Control Sanitario, Los platelmintos de agua sucia y El Silencio Gitano. Nuestras interpretaciones nunca cruzaron las fronteras de esa habitación. Cuando llegué a Buenos Aires estudié guitarra un año más y después abandoné. El Silencio Gitano, el nombre, siempre me gustó. Así terminó en la novela.

Abrazo

10 de mayo de 2011

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Con vos quiero planear:
hacer planes y volar


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9 de mayo de 2011

Reseña de Los modos de ganarse la vida en el último número de No-Retornable.

6 de mayo de 2011

Cuando estás muy angustiado o preocupado por algo,

tenés que entrar a google earth y mirarte desde la estratósfera.




5 de mayo de 2011

La mayoría de las cosas (emociones, pensamientos, sensaciones, etc.) no pueden representarse fielmente mediante palabras -o no sólo mediante palabras. El desafío de la literatura, entonces, es el de sortear esa limitación y transformar a las palabras en herramientas que dejen entrever de alguna manera todo lo que por ellas mismas no pueden transmitir.

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2 de mayo de 2011

25 de abril de 2011

Interviú

Sol Lauría me entrevistó para el diario El Litoral, de Santa Fe.

Para leer la nota, clickear acá.

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14 de abril de 2011

Murales

y arte callejero en Buenos Aires .

7 de abril de 2011

Desde el escritorio donde trabajo

Desde el escritorio donde trabajo, a unos ochenta metros de la unión de las autopistas Panamericana y General Paz, se ve el edificio de Villa Martelli en donde una tarde de 1976 (dos semanas antes de mi nacimiento) un grupo de tareas del Ejército asesinó al comandante guerrillero Mario Roberto Santucho.

4 de abril de 2011

Rapado y yo

Me pidieron mil caracteres para la columna "El libro recordado" del suplemento cultural de Tiempo Argentino. Escribí ni uno más ni uno menos. Para leerlos, clickear acá.

3 de abril de 2011

En un vidrio de la estación Juan B. Justo

En un vidrio de la estación en que me tomo el tren casi todas las tardes (estación Juan B. Justo, entre los barrios suburbanos de Florida y Villa Martelli) hay un número fijado con pintura blanca: 1985. Estoy convencido de que fue pintando por uno obrero que trabajó en una remodelación de la estación en algún momento de aquel año. Un obrero que si en ese momento tenía cuarenta años ahora ya es jubilado. Yo en ese entonces tenía ocho o nueve, y la estación se veía exacta a como se ve ahora. ¿Cuántas personas, en todo este tiempo, habrán tomado en esa estación la decisión de tirarse bajo el tren? ¿Cuántos grupitos de adolescentes habrán ido a emborracharse ahí por las noches? ¿Cuántas chicas, desde 1985, habrán pedido un boleto llorando inmediatamente después de pelearse con sus novios?... A partir de este tipo de pavadas yo escribo poemas, cuentos y novelas.

1 de abril de 2011

Sobre Pinamar, de Hernán Vanoli

En la primera novela de Hernán Vanoli (porteño de 1976, editor del sello Tamarisco y autor de los cuentos de Varadero y Habana maravillosa) se entrelazan las voces de dos miembros de una familia acomodada: la del post adolescente Lucio, a través de los mails que, desde Buenos Aires y Pinamar, le envía a su hermano Stany durante el agobiante verano del 2002 (a pocos días de producido lo que él llama “el golpe de estado civil peronista”); y la de Stany, a través del diario que lleva diez años más tarde en busca de explicaciones sobre la misteriosa desaparición de Lucio junto a su mujer en una ruta provincial. Escrita con un virtuosismo que posee la capacidad de no regodearse en su propia elaboración, Pinamar es un relato que da cuenta, de un modo contundente y descarnado, de los miedos de la clase alta ante una crisis social sufrida en carne propia. Sus personajes, alejados de los estereotipos, narran, y a la vez protagonizan, una novela con inquietantes aristas policiales y, sobre todo, una clara determinación política.

(Publicado en la revista G7)

14 de marzo de 2011

6 de enero de 2011

Asceta

en la prosa y en la vida
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2 de diciembre de 2010

"Lento viaje a la vida"

(Reseña publicada en el suplemento Radar Libros del diario Página/12)

Por Sebastián Basualdo

Ganarse la vida no sólo hace referencia al trabajo y el dinero. De esa cotidianidad forjada día a día trata la novela de Ignacio Molina.

Si bien Los modos de ganarse la vida es la primera novela de Ignacio Molina, los notables cuentos que integraron Los estantes vacíos (Entropía, 2006) ya daban muestras de que nos encontrábamos frente a un narrador cuyo dominio en la técnica narrativa excedía los parámetros del realismo minimalista, logrando una vuelta de tuerca al género y sobre todo a sus limitaciones. Una vez más, el escritor nacido en Bahía Blanca retoma esas descripciones íntimas y minuciosas, pero esta vez desde la perspectiva de un joven cuya relación con la realidad parece un inventario preciso de todo aquello que conforma su cotidianidad y que, llevado al límite, se convierte inevitablemente en una gran metáfora de la sensación de soledad que provoca vivir en un mundo vulnerable que cambia pero mucho más lentamente que en la vida real (por ejemplo, en la novela los cassettes conviven aún con Internet), a finales de una década, con una adolescencia tardía a cuestas y un sentido de la vida adulta todavía desdibujado por una ciudadanía que no se reconoce ni en lo político ni en los valores propios de una sociedad de consumo.

(La reseña completa, clickeando acá)

22 de noviembre de 2010

En la TV Pública

Osvaldo Quiroga recomendó Los modos de ganarse la vida en la TV Pública

1 de noviembre de 2010

Fragmentos de mi proclama kirchnerista, en Todas las voces todas del Miradas al Sur del domingo.