13 de noviembre de 2008

"La mirada de los otros"

Me gustaba vivir en Bahía Blanca. Cada vez que volvía de pasar las vacaciones de invierno en Buenos Aires o algún fin de semana en Sierra de la Ventana, me alegraba de que fuera ése y no otro el lugar en el que me había tocado nacer. Tengo una imagen grabada: al atardecer de un domingo de octubre, a fines de los ochenta, entramos con mi familia a la avenida Alem por la ruta 3. El aire está templado, las calles laterales están desiertas, sol empieza a caer. En un semáforo rojo, a la altura del Parque de Mayo, miro al tipo que viaja en el auto de al lado: un hombre solo, mordiendo una manzana, al volante de un Citroen despintado. Muchas veces, cuando pienso en Bahía, recuerdo esa sensación de placidez, esa tranquilidad casi somnífera que hace suponer que, de un momento a otro, cualquier cosa puede pasar.

Viví en Bahía hasta meses después de cumplir mis quince años; por lo tanto, la mirada que tengo sobre la ciudad está indisolublemente ligada a la mirada que tengo sobre mi infancia y los primeros años de mi adolescencia. Ese vínculo es fáctico pero también casual: creo que, al igual que yo durante mi niñez y mi pubertad, Bahía es una ciudad que sufre de timidez. Está mirada (personal, subjetiva y, desde ya, totalmente refutable) no implica ninguna valoración negativa. Bahía me sigue encantando cada vez que la visito y noto que, como todo tímido, esconde un enorme potencial inexplorado.

Me resulta difícil escribir sobre un lugar del que me fui hace casi diecisiete años. Me cuesta darme cuenta de cómo transitó la ciudad los nefastos cambios culturales producidos en el país a partir de los primeros años de la década pasada. La Bahía Blanca que yo viví más o menos conscientemente es la de los ochenta y los primeros noventa. Una ciudad que, para mí, se alternaba entre el pretendido linaje del club Palihue y el humilde decoro del club Napostá.

¿Entonces cómo puedo afirmar, pese a la distancia, que Bahía es una ciudad tímida? Hay un caso concreto que puede servir de ejemplo. Bahía es la ciudad que posee la mayor cantidad de jugadores de básquet por habitante de América Latina y de la que salieron las mejores figuras de ese deporte en la historia del país. Sin embargo, en los casi veinticinco años que lleva jugándose la Liga Nacional, no hubo ni un equipo bahiense campeón. Si esto no es una clara muestra de timidez es, por lo menos, la comprobación de que Bahía Blanca es un ente al que le cuesta relacionarse con los demás y que vive replegándose sobre sí mismo, con todo lo bueno y lo malo que eso implica.

(Publicado en la sección "La mirada de los otros" del n°2 de la revista literaria bahiense Esto no es una revista literaria)
"Imaginate lo que serían mis compañeras de la técnica, que a la más linda le decían Cheiles"

12 de noviembre de 2008

Foto de Funes en Caronti al 700

11 de noviembre de 2008

Fin de semana bahiense


Fausto no paraba de berrear y entonces su papá, Ignacio Molina, pidió que alguien por favor abdujera al bebé. De otra manera no podría seguir leyendo.
(…)
Para coronar la bahiensidad lo pinché un poco a Molina y listo, a la cancha. Funes, que le pone onda como loco, se prendió a ver básquetbol por primera vez. Estudiantes-El Nacional, en vivo y en directo desde la catedral.
(…)

Clickeando acá, el fin de semana de literatura, asado y básquet, por Abel Escudero Zadrayec.

Fotos de AEZ y Funes

10 de noviembre de 2008

6 de noviembre de 2008

Advertencia a La Cautiva



"La marcha y término de todas las pasiones intensas,
se realicen o no, es idéntica"

Esteban Echeverría


Había dos paredes de cartón atrás nuestro. El fondo del
departamento nos dejaba solos, a ver si venía el fantasma ese
rubio que dicen vive desde el sesenta

se olvida de la nieve, la nariz,

el desierto federal de nuestros cuerpos

fuertemente volar volar volar,

bajo tierra volar es un descanso

Después que pasé la puerta de cartón vino su lengua a saldar
cuentas con Mañana y con Pasado imperfecto: preví mientras
chupaba su panza que iba a ser inconveniente meter mano,
aferrarse a una baba que perpendicular e indecente me la
quiero beber toda... también señala «se está terminando»

tachar nombres sirve para sacar provincias del mapa

se acuerda de la nieve, la nariz, el desierto federal

de nuestros cuerpos fuertemente volar

bajo cama navegar es un descanso


Los tres tomos de La Voluntad para leer en colectivo, pensé que
recitaba «la justicia revolucionaria fue diferente» desde el
pasamanos, pero no estoy segura si era eso

nuestra Junta se olvida de la nieve,

federal no hay nieve ni desiertos nacionales


Compra cerveza a las tres de la mañana. En pijama. Al mediodía.
Besos de perro en una entrada de cuatro escalones, hacen un
sábado de película argentina. Busca bolsas para repartir y en su
ateísmo sabe rezar. Levanta una mano el cristal del amor, y
baja un pulgar repentino

nunca se viste más allá del azul

todo lo que mi época merece.

(del libro Las afueras, de Paula Peyseré, editado por Siesta en 2007)

Las afueras

Un pedazo del libro Las afueras, que publiqué el año pasado para bajarlo de internettt gratis
-digo un pedazo porque no puede ud conseguir aqui ni las postales ni las estampillas estas-

puede sí ud leer los textos concentradamente o a vuelo de pájaro ACA

gracias y saludos
paula

5 de noviembre de 2008

El sábado estaré en la FEA de Bahía

Como ya se dijo, el sábado a las cinco de la tarde voy a estar en Bahía presentando –en el marco de la FEA– Los estantes vacíos y Los domingos son para dormir, el libro de cuentos de Sonia Budassi, ambos editados por Entropía.

No sé cuántos lectores bahienses, y residentes en Bahía, tendrá este blog, pero por las dudas va la dirección de la Casa de la Cultura de la UNS: Alem 925, a sólo una cuadra del estadio Dr. Alejandro Pérez y del gimnasio Hernán Sagasti.

La Feria comienza el viernes a la mañana y termina el sábado a la noche. Clickeando acá se puede leer el cronograma de actividades y el listado de editoriales participantes.

La Contrarreforma

Salió el Nº 4 de La Contrarreforma, con ensayos y notas varias: Rejtman por Linne, Bruzzone por Terranova, peronismo del Siglo XXI por Vecino, manjar y dulce de leche por Tentoni, Oyola por Soifer y muchas cosas más.
Todo eso,
clickeando justo acá.

4 de noviembre de 2008

Apuntes de ayer

Creo que todos los años se adelanta y se atrasa la hora. Sin embargo, no recuerdo ningún revuelo como el de ahora. En la plaza, un tipo que hamaca a su hijo le dice a otro tipo sentado en un banco: "mirá, ahora serían las siete, qué loco no...". El hijo del tipo se llama Fidel. El único Fidel que conozco nacido después de 1959 es Fidel Nadal. El otro, más viejo, es Fidel Pintos. Me doy vuelta para ver si hay alguna posibilidad de que el tipo haya bautizado a su hijo con ese nombre en homenaje a Castro. Parecería que no, pero nunca se sabe.
*
A la placita le traje a Fausto un balde y una pelota. Yo me traje un cuaderno y una birome para anotar estas cosas. En realidad el plan era tomar notas para la novela. Pero hay días en que estoy menos inspirado que en otros. Aunque no sé si corresponde hablar de inspiración en este caso. Más bien hay que hablar de fuerza, de voluntad, de poder de concentración.
*
Fausto no le da pelota a la pelota. Unos pibes se la piden prestada y se ponen a jugar. A uno, sus amigos le dicen Chinito. Me fijo si tiene los ojos rasgados. No. Tampoco tiene la piel amarilla. Tendrá unos nueve años. Otro de los pibes tiene puesta una camiseta de Boca y un pantaloncito de River. Me hace acordar al ex dt de Las Leonas, el flaco que no me acuerdo cómo se llama y que se emocionaba por todo. Era tan bueno que juraba que era hinca de River y de Boca al mismo tiempo. Hincha fanático de los dos, decía.
*
Al celular todavía no le cambié la hora. Siempre que lo miro tengo que hacer el cálculo. Durante un segundo no sé si debo sumarle o restarle una hora al número que veo en la pantallita. Hoy me tenía que despertar a las siete y veinte, y por hacer mal el cálculo casi termino despertándome tarde.
*
Uno de los pibes cuelga la pelota. En realidad no la cuelga: la patea sin querer por sobre la reja que rodea la placita. Lo primero que hace es mirarme como con pánico a que lo rete. Y ahora sale corriendo hacia la calle. Estoy a punto de gritarle que tenga cuidado, como si fuera el padre; tengo miedo de que lo pise un auto. En tal caso, no podría sacarme la culpa por haber llevado una pelota a sabiendas de que a mi hijo todavía no le gusta patearla. Una vez, en esta esquina, chocó el taxi en el que iba al colegio. Hace, digamos, catorce años. Me había tomado un tacho porque, creo, tenía veinticuatro faltas y media y se me había hecho tarde. En esa época, un taxi desde acá hasta las Barrancas de Belgrano salía unos cinco pesos. ¿Ahora cuánto saldrá? Quince o veinte por abajo de las patas, calculo. Más allá de una ligera conmoción, en el accidente no sufrí más que una lastimadura chiquita por el estallido de la ventanilla. Lo que no recuerdo es que cómo viaje al colegio después.
*
Mi hijo le rompe a otro nene el vasito de papel (creo que se les llama así a los vasitos de cumpleaños, ¿no? Pero nunca entendí por qué. Ese material, estoy casi seguro, no es papel) en el que tomaba Coca Cola. El otro día, en la vereda, le afanó un helado de agua a un nene, casi bebé, que lo iba tomando en su cochecito. La mamá se enojó. Acá, en la placita, la familia del nene mira la escena desde lejos. Son tres mujeres y dos hombres. Están sentados más allá. Toman mate y comen algo. Antes me pareció que comían facturas, pero ahora me doy cuenta de que comen empanadas. A no ser que hayan juntado la merienda y la cena sin solución de continuidad.
*
El padre de Fidel le cuenta a su amigo que todo esto antes era una villa miseria. En el 78 los milicos volaron todo a la mierda, pasaron la topadora, le dice. Toda esta zona y todo lo que ves para allá era villa. El otro le dice que ya sabía, que hace cuatro o cinco años venía caminando para acá y la persona con la que iba tenía un poco de miedo. Se acordaba de la villa, le dice, todavía le daba cagazo andar por acá.
*
Me empieza a dar hambre. Estaba seguro de que en el bolsito tenía uno de esos turrones de cuarenta centavos. Desde que no puedo comer chocolates, esa es una de las compras de kiosco más interesantes que hago. Ya casi lo estaba saboreando, pero enseguida me di cuenta de que no tenía nada. Desilusión profunda. Momentánea pero profunda. No puedo recordar cuándo lo comí. Cada vez que pasa un 39 o un camión del Ceamse, Fausto se saca loco: va corriendo hacia las rejas y lo saluda con las dos manos. También hace sonidos guturales, proyectos de palabras entendidas sólo por él.

Mercancías

Cada tanto, como ahora, hay una ola de inseguridad. Aunque en realidad, creo, lo que hay cada tanto es una ola de información sobre la inseguridad. Una ola sustentada en casos reales, es cierto. Casi siempre surgida a raíz del asesinato de una clase de ciudadano que “no debería” ser asesinado. No quiero decir que no existe lo que se llama inseguridad. Ni que ahora no pueda acercárseme un tipo y volarme la cabeza para robarme este cuaderno. Lo que digo es que robos y asesinatos siempre hay, pero que la histeria se desata cada tanto empujada por el periodismo y sus necesidades particulares. Los medios de comunicación funcionan así: hoy es la inseguridad, mañana el secuestro, pasado mañana la ola de calor, la semana que viene una polémica con Maradona, la otra el debate sobre la jubilación, la otra el precio de la lechuga. Y así se van llenando páginas de diarios y revistas y programas de tele. Así como un kioskero necesita despachar golosinas para sobrevivir, un medio de comunicación siempre necesita tener en el tapete un tema vendedor, alarmante, que llame la atención. El día en que los consumidores de esas noticias (es decir, todo el mundo) se den cuenta de que los medios son simples empresas cuya mercancía obligada y urgente es la información, y que esa mercancía no merece más credibilidad que el comentario de una vecina del tipo “no sabes lo linda que estuvo la fiesta de quince de mi sobrina”, las cosas van a ser diferentes.

3 de noviembre de 2008

De mantenerse esta tendencia, se estaría armando un verdadero cóctel Molotov.

30 de octubre de 2008

Chozas

Desde Las Varillas, dice Pablo Giordano:

Después de dar tantas vueltas, voy a postear mi novela inédita. Será por entregas acá, o en la solapa NOVELA. Espero que les guste y me consigan un editor que la quiera llevar al papel. Los comentarios son bienvenidos pero no se abusen. Las suscripciones serán recompensadas, anímense. Un capítulo por semana, los Lunes. Y cuando no pueda, será en Martes. Paseny vean.

29 de octubre de 2008

Cerramos esta entrega con algunos trascendidos:

Literatura:
los próximos viernes 7 y sábado 8 de noviembre se llevará cabo en Bahía Blanca la primera Feria de Editoriales Autogestionadas, denominada FEA.
El evento se llevará a cabo en la Casa de Cultura de la ciudad, Alem 925.
Allí, en la principal avenida, están confirmadas, entre otras, las presencias de Sonia Budassi e Ignacio Molina, ambos autores bahienses residentes en Capital Federal.
Budassi estará presentando Los domingos son para dormir, su flamante libro de cuentos publicada por la Editorial Entropía.
Molina, en tanto, seguirá robando, a ya más de dos años de su aparición, con su volumen de relatos Los estantes vacíos.
Ambos estarán presentando sus respectivas obras el sábado 8 a las 17 horas en una mesa conjunta. Los acompañarían, en principio, el también bahiense Luis Sagasti y el capitalino Lucas Oliveira.
La expectativa es grande en Bahía y la zona, se espera una gran afluencia de público.
(...)


(el que me diga a qué programa de radio intenté homenajear, se habrá ganado algo)

28 de octubre de 2008

27 de octubre de 2008



23 de octubre de 2008

En la placita

Ahora que, con la primavera y el cambio de hora, los días se alargan, puedo quedarme con mi hijo en la placita hasta su hora de comer. Ayer, sentado en el banco más apartado, había un borracho de unos treinta y pico de años, muy parecido al cantante de la 25 o de cualquiera de esas bandas stone de rockeros quemados. Cada tanto sacaba un cartón de vino de una bolsa, tomaba un trago y se lo quedaba saboreando con una sonrisa dibujada. No molestaba a nadie. Sólo le habló a una abuela que acababa de cambiarle los pantaloncitos a su nieto en el arenero. “Cambialo en un banco, vieja, lo ensuciaste todo al pibe”, le dijo a los gritos. Yo estaba sentado a una de las mesas empotradas, con un cuaderno abierto sobre la tabla de ajedrez hecha con pequeños azulejos, por primera vez en varios meses tratando de escribir al aire libre. En la mesa de al lado había dos mamás. Tomaban mate, comían galletitas, miraban jugar a sus nenes y hablaban sobre los partos. “El obstetra era re buena onda y se partía de fuerte”, contaba una, “pero el hijo de puta me puso los puntos apurado y me dejó la cachufla a la miseria”. El borracho, al mismo tiempo, tuvo un gesto destacable. Unos pibes que jugaban al fútbol habían tirado la pelota al terreno del Ceamse, y él se paró enseguida para ir a buscarla. Por la calle pasaba una ambulancia con las sirenas prendidas. Eran casi las ocho y media y todavía no había oscurecido.

Esto no es Twitter (es autocrítica)

Si me dieran diez centavos por cada minuto de mi vida gastado en boludeces, podría cubrir las necesidades materiales de mi descendencia hasta el siglo XXIII

22 de octubre de 2008

Mirá flaco...

... si vos te me hacés el Cani, yo te hago el Benjamin...

20 de octubre de 2008

Una amiga me cuenta una historia “increíble”.
El sábado a la noche salió con un chico por primera vez. Se encontraron en la placita de San Telmo y fueron a un restorán de por ahí. Después de comer, y como los dos viven por el mismo barrio, ella propone volver caminando. Serán quince o veinte cuadras, le dice. Pero él se queda callado y después le dice que no, que mejor tomar un colectivo. Ella, como no quiere entredichos, acepta. Caminan en silencio hasta la parada. Esperan unos diez minutos y se quedan sin temas de conversación. Al final, él le dice “está bien, volvamos caminando”.
Empiezan a caminar esas quince o veinte cuadras. De repente, él se frena, la mira a los ojos y le dice:
–Te tengo que contar algo. El motivo por el que prefería volver en bondi. No es que no me guste caminar con vos. Pero…
–Sí, decime…
–Es que cuando camino mucho… se me paspan las nalgas…

17 de octubre de 2008


15 de octubre de 2008

Aforismos naroskyanos

Hay quien tira un vidrio roto en la playa...
... pero hay quien se agacha a levantarlo.
*
Hay quien vende mi libro usado en Mercado Libre...
... pero hay quien se copa en comprarlo.

10 de octubre de 2008

Que vuelva el niño aquel

En el facebook me veo a mí mismo en fotos que no conocía, fotos guardadas durante décadas en cajones ajenos. Esta fue sacada en Sierra de la Ventana, a orillas del arroyo que pasaba por los fondos de la casa de mi familia, a fines de los setenta o principios de los ochenta. Yo soy el chiquito sentado, de pulóver azul con guarda blanca, al que el sol del ¿otoño? le enrubia la cabeza.


Dibujines



Dibujos de Funes. Muchos más, en su nuevo blog: aprendiendo a ser Da Vinci
*

8 de octubre de 2008

Hologramas

El domingo 21 de septiembre salió el primer número de Atico, un nuevo periódico bahiense. Y ese mismo día, en el suplemento cultural Nexo, Valeria Tentoni publicó una reseña de Los estantes vacíos.
Gracias Valeria, entonces, y larga vida a Atico.
Copio acá abajo las primeras líneas de la reseña:

Ignacio Molina, bahiense de 1976, nos trae en esta, su primera publicación, un compendio de quince cuentos que convergen en una unidad de estilo y prosa notable, en clave realista. Cada relato está atravesado por historias comunes, cotidianas, habitadas por personajes rotulados con nombres propios pero que bien podrían no tener nombre, o tener todos el mismo (...)

(para seguir leyendo)

*

Tan difícil todo se hace


7 de octubre de 2008

Rep

Clickeando acá se puede leer la versión editada de la entrevista que le hice a Rep hace ya algunos meses y que salió publicada un par de semanas atrás en la revista Noticias.

6 de octubre de 2008

FEA en Bahía


En la placita, el domingo a la mañana, dos nenes extranjeros juegan en las hamacas. Hablan a los gritos en inglés, tienen anteojos de plástico, las frentes pintadas con colores flúo, y camisetas con inscripciones de universidades norteamericanas. Mi hijo se para frente a uno de ellos, le acerca la cara a dos centímetros y se lo queda mirando fijo. Un hombre sentado a una de las mesas empotradas se ríe. “Lo mira como diciendo de qué planeta vienen estos locos”, le dice a su mujer. Sentada al sol la mamá de los nenes habla con una amiga, ora en inglés ora en español. En realidad no puedo darme cuenta de cuál es la mamá y cuál es la amiga. Sea como sea, las dos miran los avisos clasificados, están vestidas como si fuera pleno verano y hablan, según lo que alcanzo a entender, de comprar un pe hache en Colegiales o en Yacarita.

*

La televisión del domingo a la tarde se convulsiona con la renuncia de un técnico. Durante su mandato al frente del plantel defeccionó, falló en la elección de los jugadores, el grupo nunca encontró el andamiaje equipista y no pudo demostrar volumen de juego, dice con esa cadencia de los periodistas deportivos un egresado de carrera terciaria, un pibe que no necesita del facebook para que sus compañeros de la secundaria sepan de él

3 de octubre de 2008

Mi mamá no soporta ver mi ropa desordenada, y se la pone a doblar y a emprolijar sin mi consentimiento.
–Qué hacés, vieja –le digo–, ¿cómo te vas a poner a revolver así mis cosas? . . .
mirá si llego a tener drogas escondidas ahí . . .
–¿Y, qué tiene? . . . ya me daría cuenta por las pupilas…

Cheba



Además de ser mi cuñado segundo (si es que así se denomina al grado de parentesco que se tiene con el novio de una prima), Cheba Massolo es músico. Entre otros proyectos, toca la guitarra en The Nada, la banda de Kevin Johansen. Y este año editó Coyazz, su primer disco solita, “una mezcla criolla y acústica de guitarras y charangos donde lo primordial del jazz se mezcla con el folklore y los elementos melódicos del tango”. La mayoría de los temas son instrumentales. Ideales para escuchar en cualquier momento del día mientras se hace cualquier cosa. Mi canción (si es que así se puede llamar a una composición que no contiene canto) preferida se llama Colegiales. Ahí arriba puse un videito, y clickeando acá se puede entrar al myspace desde donde se pueden bajar algunos temas.

2 de octubre de 2008

Mientras me hago un café durante un recreo del trabajo, escucho una entrevista a Diego Frenkel en la radio y me acuerdo de algo de quince años atrás.
Con mis hermanos vivíamos en un edificio con pileta. Un sábado al mediodía, uno de esos sábados calurosos de verano en que uno nunca termina de vestirse, mi hermano prende el televisor en un canal de música, y mirando un video de La Portuaria me dice: “me dijeron que este flaco vive de noche, nunca sale de día, se la pasa fumando y chupando y nunca ve la luz del sol, le tiene como fobia al día, vive de noche…”
A la media hora, cuando bajo a la pileta, a la primera persona que veo tomando sol, tendida en una reposera, es a Diego Frenkel. Tiene una malla flúo y toma un licuado en un vaso grande. Yo me quedo paralizado unos segundos. Si hubieran existido los celulares, le habría mandado un mensajito a mi hermano.
Me gusta mucho el término “tunear”. A mi hijo le regalaron un cuatriciclo, y cada vez que lo usa yo lo vuelvo loco diciéndole: “hay que tunearlo, hijo, pongámosle unos calcos, una bocina, un espejito, hay que tunearlo”. El otro día, en el 39, un pibe viajaba con una guitarra enfundada entre las piernas y hablaba por teléfono muy enojado: “te juro que si no sacás Sargent Pepper´s para el ensayo de mañana, te vas a tocar con Los Grossos”.

Pensá en tu futuro



Pará de boludear / pensá en tu futuro
que el tiempo se te acaba / mil problemas en tu hogar

1 de octubre de 2008

Cargados viajan los trenes
que salen de Puente Pacífico
Me inquieté
porque me pareció leer
que el mensajito de texto
decía "Te quiero".
Pero en realidad
sólo decía
"Te quiero
garchar".































.

26 de septiembre de 2008

503

El blog se me arrebató.

Le quise tocar algo, no sé qué, y me cambió toda la plantilla.

Desaparecieron, por ejemplo, las quinientas direcciones de blogs amigos que había al costado.

Y quedó bastante feo en general.

La Unidad Funcional debe estar tan cansada como yo.

Este es su post Nº 503.

No sé si llega al 504.

25 de septiembre de 2008

Como para demostrar,
por si hiciera falta,
que mi piel ya no tiene
la misma capacidad
de cicatrizar las heridas,
una chica en la calle
le dice a su amiga,
señalándome a mí:
yo ya me crucé
a este mismo señor.

23 de septiembre de 2008

Tips para escritores argentinos contemporáneos

Tip Nº 1:

Si a usted le cuesta escribir una novela en serio,
si le resulta imposible sostener una historia durante,
digamos, más de cuarenta páginas,
ya no se haga problemas:
revise su blog y los archivos de su computadora,
junte algunos textos sueltos de acá y de allá,
escriba uno cuentitos autobiográficos,
mezcle y emparche todo eso de alguna manera,
y después, en las entrevistas,
diga que lo que usted hace
son “protonovelas”, “novelas rotas”,
o “novelas atomizadas”.

Hacé que la noche venga




22 de septiembre de 2008


18 de septiembre de 2008

El departamento de diseño de Entropía empezó a reacondicionar su homepage. Y la página dedicada a mi libro –gracias al lobby ejercido durante la semana– fue la primera en actualizarse. (Atenti con la foto del autor)

Ramón Ramón que grande sos

Por Ramón Paz

vivir en la novela del presente
respirando los párrafos mentales
junto a mujeres siempre horizontales
quedarse a la deriva casi ausente
y no escribirla nunca respirarla
dejarla que se vaya se disuelva
que decante la risa cuando vuelva
la risa y los amigos y la charla
qué rápido que va se escribe sola
entre goles errados y gambetas
y chicas con el miedo entre las tetas
y porros polvos pornos y porrones
vivamos cada día cada gesto
nos vamos a acordar de todo esto

16 de septiembre de 2008

15 de septiembre de 2008

Foto de Mica

14 de septiembre de 2008


11 de septiembre de 2008

Foto de Magalí Flaks

4 de septiembre de 2008

Diez años después (II)

Invierno de 1998


Invierno de 2008

2 de septiembre de 2008

1 de septiembre de 2008

"¿Quién es este flaco"?

El viernes, después de la emotiva presentación del gran libro de Falucho Bruzzone, Funes dibujó este retrato (especial para Unidad Funcional), con adivinanza retórica incluida.

Dos años

Hace dos años, horas después de que pasara todo esto,
yo entraba en un locutorio para contar esto.