31 de enero de 2012
Hace un rato,
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25 de enero de 2012
18 de enero de 2012
10 de enero de 2012
"Lo claustrofóbico"
Por Camila Fabbri
(...) La segunda novela de Ignacio Molina fue publicada bajo el sello Entropía. El primer libro del autor, Los estantes vacíos, también está a cargo de la misma editora. Los modos de ganarse la vida relata el día a día de dos parejas comunes situadas en un marco porteño. Molina sitúa los espacios barriales como si la descripción fuera inacabable; es esto lo que le da al relato el primer aspecto monótono y en un punto claustrofóbico, como si no hubiese posibilidad de salir de tanta costumbre, de tanto mismo edificio cada vez. Dentro, o en medio de esa estructura, conviven parejas que parecieran estar lejos de una dinámica amorosa. En la novela aparece la pareja como un acto de repetición, y lo claustrofóbico encuentra ahí también una forma posible. El libro está dividido en dos partes, en cada parte un lazo destruido: un vínculo amoroso. Dentro de esas partes acabadas aparece el tiempo, como si en realidad los personajes fuesen pretexto de la novela. Darle vida al tiempo, forma humana: es Los modos de ganarse la vida. Porque el tiempo en su estado puro es un vínculo y no otra cosa (...)
La reseña completa, clickeando acá
4 de enero de 2012
3 de enero de 2012
15 de diciembre de 2011
13 de diciembre de 2011
Entrevista para IP
(Hace algunos meses Tatiana Depetris me entrevistó para Ideas Peronistas, una revista digital que se extinguió pocos días después de nuestra charla. La desgrabación de la entrevista duerme desde entonces en mi casilla de emails, y el sábado, mientras veía la reasunción de Cristina, se me ocurrió despertarla para subirla al blog:)
IP entra en campaña: entrevista a Ignacio Molina.
por Tatiana Depetris
Ignacio Molina es escritor, los últimos libros que publicó fueron En los márgenes por 17Grises este año y la novela Los modos de ganarse la vida por Entropía en 2010. Fue en el 2010 cuando un amigo periodista, dueño de un blog, le hizo la pregunta ¿por qué sos kirchnerista? y él la respondió en forma de entrada. A partir de ahí esa entrada empezó a circular como un mail en cadena anónimo y a obtener réplicas (Por qué soy anti-kirchnerista). Después de escribir lo que llamamos amistosamente en esta entrevista “proclama kirchnerista” Molina escribió una serie de poemas relacionados que subió al blog que mantiene desde 2005, Unidad Funcional. Por su posición públicamente a favor, porque es un conocido de la casa y para conocer la trastienda del asunto, le hacemos un par de preguntas para IP (la proclama y los poemas se pueden leer en esta edición).
-¿Qué cuestiones formales tuviste en cuenta al momento de escribir la proclama, teniendo en cuenta que era una entrada de un blog, cosa que ya delimita o condiciona bastante la escritura?
Lo primero que pensé fue en hacer una enumeración de las medidas que a mí, alguien que siempre se había vanagloriado de correr a todos por izquierda y de no apoyar nunca a ningún gobierno, me habían atraído del proyecto del kirchnerismo. Esas medidas tenían que ver tanto con la acción sobre hechos del pasado como con las políticas implementadas en el presente. Y después apareció el vínculo de ese plano más concretamente político con el plano biográfico o sentimental: mi flamante paternidad, mi historia familiar representada en la figura de mi papá antiperonista, mi entrada a la adultez y a las responsabilidades cívicas y sociales y otros factores que me influyeron y me empujaron a apoyar un proceso histórico como el kirchnerismo.
-De alguna manera la proclama podría considerarse un texto polémico ¿Quién o quienes -que discursos- conformarían ese Otro anti-kirchnerista con el cual polemizás y quienes serían los lectores a los que estás tratando de apelar?
Creo que, mucho más que con la derecha antiperonista, el liberalismo o el progresismo blanco, sectores que no escuchan razones y con los cuales el contraste es obvio y esperable, la proclama intenta polemizar o discutir con aquellos sectores del “campo popular”, la izquierda, la centro izquierda y el progresismo que, en el peor de los casos, ven en el gobierno al enemigo principal, y que, en el mejor de los casos, parecieran tener vergüenza o pudor de apoyar la puesta en marcha de una agenda que ellos mismos siempre reclamaron desde posiciones contestatarias pero que ahora, tal vez por narcisismo o vedetismo, les resulta imposible reconocer.
De alguna manera yo estuve en ese lugar. Mi apoyo abierto y decidido a kirchnerismo empezó en el 2008, durante el conflicto por la 125. Y me parece que ese fue un punto de inflexión muy importante: creo que en ese momento empezó lo que hoy conocemos como kircherismo, o que al menos terminó de moldearse su identidad actual. Una identidad que se apoya tanto en hechos concretos como en hechos de carácter simbólico a los que no hay que menospreciar.
Para personas como yo, que nacieron durante los años de la dictadura militar en hogares no peronistas o directamente anti peronistas, que de nenes escucharon hablar de “la violencia de los setenta” y de la quema del cajón de Herminio Iglesias y que vivieron la adolescencia y la primera juventud durante el menemato, el peronismo llegó a ser poco menos que una mala palabra. Por eso, la lección de historia que nos dio el kirchnerismo nos resultó fundamental, no sólo para entender y conocer a un movimiento como el peronista del que sólo teníamos referencias difusas y sesgadas, sino para valorar en su real dimensión los cambios que introdujo en el país y la vitalidad que aún tiene.
Esto que voy a decir tal vez no les caiga muy bien a los peronistas más ortodoxos o de paladar negro. Pero creo que, para terminar de convertirse en un gran movimiento histórico, al kirchnerismo todavía le hace falta adquirir una identidad totalmente propia. Una identidad que siga teniendo altas dosis de peronismo en su conformación pero que también deje espacio para otras corrientes o tradiciones que de hecho ya conviven dentro del movimiento: sectores de izquierda, del progresismo y de otras vertientes ideológicas o culturales. El kirchnerismo debe abrir las puertas a jóvenes que despertaron a la política durante este período pero que no necesariamente tienen la obligación o sienten la pulsión de hacer culto a un movimiento como el peronista que nació hace casi setenta años en un mundo muy diferente al de hoy. El kirchnerismo debe ser una etapa superadora del peronismo. Pero no estoy hablando en términos electorales sino culturales. Por eso creo que el gran desafío de los próximos cuatro años de gobierno, además de profundizar los cambios que el proyecto empezó a esbozar sobre todo durante el primer mandato de Cristina (distribución del ingreso, mayor presencia del Estado, lucha contra las corporaciones, justicia por los crímenes de la dictadura y respeto por los derechos humanos de hoy, ampliación de derechos sociales y civiles, etc.) es el de seguir afirmando y ampliando su base y fomentando la posibilidad de un cambio cultural más abarcativo, plural y democrático.
-Vengo rescatando desde hace un tiempo nuevas formas de representación en la militancia, porque me parece que si seguimos con la pintada a lo Carpani (con todo el respeto que me merece) en el 2011 corremos el riesgo de no interpelar a nadie, por eso me parece muy interesante la forma en la que terminó circulando la proclama, cómo de una entrada de blog pasó a reenviarse tipo forward por mail, ¿Pensás que esto pasó porque:
a) lograste poner en palabras lo que mucha gente siente cuando se enfrenta a todo el caudal de debate que hay en la blogósfera y las redes sociales
b) corporizaste un discurso kirchnerista al cual es más fácil pegarle si sos anti
c) las dos opciones?
Comparto lo que decís sobre Carpani e incluso voy mucho más allá: la figura del Nestornauta me cae simpática, por ejemplo, pero me hace un poco de ruido que tenga que acudirse a un personaje como El Eternauta, creado hace más de cincuenta años. Algo parecido me pasa con el nombre de la mayor agrupación juvenil del kirchnerismo. Cámpora es una personalidad que no puede no caerme simpática, pero al mismo tiempo me pregunto: ¿no es un tanto anacrónico titular con su nombre a una agrupación juvenil surgida ya bien entrado el siglo XXI? Me parece natural que las personas de alrededor de sesenta años que hoy están en el gobierno se identifiquen y sientan nostalgia por la primavera camporista y sus cuarenta y nueve días de presidencia, pero me pregunto: ¿es tan natural que los que hoy tienen treinta años acudan a su figura? No es una crítica, es sólo una pregunta que me hago en voz alta.
Con respecto a los motivos de la circulación de la proclama, creo que hay algo de las dos cosas que mencionás. El texto empezó a difundirse en muchísimos blogs y a viralizarse a través de cuentas de Twitter y de Facebook y de cadenas de mails. Varias de esas cadenas han llegado a mi casilla incluso a través contactos insospechados. Algunos de los lectores que me contactaron para decirme que se sentían identificados leyeron el texto como un apoyo crítico al kirchnerismo, pero yo no lo veo tan así. Un apoyo crítico implica no involucrarse, mirar las cosas desde afuera, situarse en una posición superada. Creo que la mención de las falencias y las contradicciones del kirchnerismo, más que una forma de alejarse de él es una forma de involucrarse en el proceso, una manera de reconocer las propias falencias y los propios límites. Nadie es del todo puro, por eso me parece absurdo reclamarle pureza a un proyecto político sometido a la compleja tarea de gobernar un país. Reconocer las zonas oscuras del kirchnerismo es también reconocer las zonas oscuras que uno puede tener como ciudadano, ex marido, novio, padre, hijo o trabajador. Y yendo a un aspecto más práctico, la proclama puede servir como machete a la hora de meterse a discutir con opositores.
-En la proclama hablás de "suciedad" o digamos política real, y te escuché en un programa de radio que subiste a tu blog en dónde también hablás de esto y de que quizás la opción más cómoda en determinados ámbitos es no tener una adhesión política explícita o por lo menos no ser oficialista de ningún gobierno. Es como si la idea de intelectual crítico, que es una categoría histórica y que responde a una determinada ideología (ni hablar de la palabra intelectual), hubiera mutado, en determinados sectores, a la idea de que siempre es deseable tomar distancia del poder y de que hay que oponerse “al gobierno”, sin importar que gobierno sea. Desarrolle por favor...
Pensar que un intelectual debe oponerse a cualquier gobierno me parece un tanto infantil. Un intelectual debe cuestionar y pelearse con el statu quo, con lo dado como establecido por el falso sentido común y los medios de comunicación, con las corporaciones y con el poder. Y es un error creer que el verdadero o único poder está en un gobierno. Y es muy fácil y simplista oponerse a todo desde un teclado, un tono de voz altisonante, una retórica interesante o una buena pluma. Mucho más valiente que la oposición por la oposición es dejar el ego de lado y hacerse cargo de las complejidades del momento histórico que te toca vivir; meterse en el río, con toda la suciedad que el agua puede traer, e intentar llegar a la otra orilla en vez de quedarse mirando y juzgando desde afuera a los que nadan a favor o en contra de la corriente.
-Por último ¿qué cuestiones formales tuviste en cuenta a la hora de escribir los poemas?
A cualquier protagonista de una época histórica lo interpelan y lo influyen tanto los hechos de la política concreta como la experiencia más íntima y personal vivida en ese contexto. Una época está marcada tanto por los grandes hechos sociales como por las personas que conociste, los trabajos que hiciste, lo que aprendiste y conociste, los amigos que ganaste y los lugares en donde estabas cuando pasaron determinadas situaciones: la historia personal vinculada a la historia colectiva, y las resonancias de una en otra. La muerte de Néstor Kirchner, por poner un ejemplo, es el significado político del hecho pero también es lo que sentiste cuando te llegó la noticia o la persona con la que fuiste esa noche a la plaza, los temas de los que hablaron mientras caminaban por avenida de Mayo o lo que hicieron al día siguiente. Y ese tipo de sensaciones son las que pueden filtrarse en un poema. Nunca podría escribir un poema sobre medidas como la asignación universal por hijo o el fútbol para todos, por ejemplo, pero sí puedo hacer referencia a situaciones que tocan fibras íntimas y que, por algún motivo, están contextualizadas en una época que dentro del poema se encuentra simbolizada por los nombres de esas medidas, más allá de su valoración social específica. Es en esa relación entre las pequeñas sociedades que entablamos con las personas que se nos cruzan y la gran sociedad en la que vivimos, donde pueden surgir las miradas más interesantes sobre el presente, tanto desde la poesía o la literatura como desde la óptica personal sobre el mundo.
5 de diciembre de 2011
2 de diciembre de 2011
Esta noche
25 de noviembre de 2011
14 de noviembre de 2011
10 de noviembre de 2011
Metatextualidad
Tiempo después, incluí una escena parecida en la novela que estaba escribiendo. A la narradora le pasaba algo muy similar en un puente de Parque Patricios y tenía que decir la misma línea de diálogo. Y de ese momento se desprendían un montón de historias y personajes. El corto filmado en la novela se llamaba Los puentes magnéticos, el mismo título que terminó teniendo la novela.
El corto se llama Phoney y mi escena se puede ver en el minuto 11:21. La película y mi actuación son casi tan grossas como la metatextualidad.
8 de noviembre de 2011
Entrevista
Clickear acá para leer la entrevista.
14 de octubre de 2011
"Más extraño que la ficción"
7 de octubre de 2011
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28 de septiembre de 2011
14 de septiembre de 2011
24 de agosto de 2011
10 preguntas
16 de agosto de 2011
11 de agosto de 2011
"Todos los días ayudás a alguien"
“¿Todos los días ayudó a alguien?” “¿A quién ayudo?”
“A todos: a mí, a los papás, a las mamás, a los nenes”.
“No entiendo... pero vos también todos los días ayudás”.
“Pero no soy alto como vos”, me hizo la seña de que dejara de caminar, estiró un brazo y dijo “mirá, vos sos más alto y ayudás a todos”.
Más tarde, en la estación, cuando vi acercarse al tren, sentí que si me paraba en las vías podría frenarlo con un solo dedo.
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8 de agosto de 2011
Hasta siempre, Leo
5 de agosto de 2011
Hace justo veinte años,
3 de agosto de 2011
Anoche soñé con Cirilo Tamayo
1 de agosto de 2011
28 de julio de 2011
18 de julio de 2011
Salí en el Crónica y no fue por un drama pasional
El siguiente es el crudo de la entrevista que me hizo Valeria Tentoni para armar la nota en el diario Crónica de Bahía Blanca que se ve en el recorte:
¿Cómo empezaste a vivir la literatura en Bahía Blanca cuando eras chico? ¿Cuáles fueron tus primeras lecturas?
En mi casa no se había demasiados libros. Empecé a leer en la adolescencia, y mis ganas de expresarme de alguna manera me empujaron a la escritura. Hubiera preferido ser músico de rock, pero tuve que conformarme con algo mucho menos glamouroso como la literatura.
¿Qué cambios se han operado en tus libros desde Los estantes vacíos en adelante? ¿Cómo se inscribe tu último libro, editado por 17grises, en esta línea de orden, o de desorden?
Con matices, Los estantes vacíos y Los modos de ganarse la vida podrían ser parte de un mismo proyecto estilístico. En los márgenes es diferente. Muchos de sus textos fueron escritos para ser publicados en blogs. Tal vez el hecho de no ser pensados como literatura con mayúsculas (algo que nunca debería hacerse) haga que se lean de otra manera. Un amigo me dijo que si yo fuera una banda, En los márgenes sería como un disco de rarezas dentro de mi obra. Me gustó eso.
De tu literatura se predica cierto intimismo y cierta presencia del Yo. Tu último trabajo, inclusive, iba a llevar un título alusivo a esta cuestión. ¿Qué podés decir de ese modo de escritura?
Este libro iba a llamarse Literatura del yo. Pero acá ese yo es más explícito porque son textos con contenido autorreferencial. Aunque el nombre del narrador es el de mi alter ego, Octavio Medina, lo autobiográfico es evidente. En los otros libros me cuesta un poco más percibir ese intimismo. Sí puedo decir que los míos no son relatos que cuenten grandes historia sino que se centran en la cotidianidad de personajes que tal vez no merecerían estar en ningún libro. Tal vez ese intimismo que se predica tenga que ver con eso.
¿Qué es ser escritor para vos?
Supongo que algo diferente a lo que la mayoría de la gente entiende por escritor. Creo que un escritor de ficciones no es tan importante ni merece tanta atención. Pero la trampa que se le hace a la sociedad con esa palabra es interesante: uno puede dedicarse a jugar con las palabras y las invenciones como si fuera un nene, y que ese juego esté avalado por el prestigio que destila la palabra escritor.
Escribiste una serie de "poemas kirchneristas". ¿Qué función política cumple la literatura, para vos?
Escribí un texto sobre los motivos por los que soy kirchnerista, que algunos leen como un poema. Después tengo poemas donde hago referencia a medidas representativas de este gobierno, como la asignación universal por hijo y el fútbol para todos. En esos casos, esas referencias están relacionadas con emociones personales. Más allá del alcance concreto y general de las medidas políticas, para cada persona esas medidas pueden tener diferentes significados simbólicos asociados a su historia personal. La fusión entre ambas cosas es lo interesante en esos poemas. Por otro lado, creo que todas las formas de relación y comunicación entre las personas son artefactos políticos, y la literatura es una de ellas.
¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Estoy terminando de escribir un nuevo libro de poemas, que por ahora se llama Los domingos felices. Y también estoy promediando la escritura de una novela, cuyos archivos de word se titulan Los puentes magnéticos.
12 de julio de 2011
Cuando me siento mal
4 de julio de 2011
21 de junio de 2011
Entrevista en EC
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14 de junio de 2011
13 de junio de 2011
7 de junio de 2011
3 de junio de 2011
Mañana leo acá:

ROMBO. Un ciclo mensual de poesía que produce un fanzine de cada encuentro.
Sábado 4 de junio a las 17 horas PAN libros Echeverría 2576, Local 16
Leen: Marina Gersberg Tamara Domenech Gael Policano Rossi Ignacio Molina
Toca: Amor Elefante
Expone: Alejandra Knoll
Curaduría: Richter Productora de Arte - Organiza: Mariana Roca
30 de mayo de 2011
Trauma y entrevista
Y también un adelanto de En los márgenes.
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27 de mayo de 2011
22 de mayo de 2011
Los domingos felices
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18 de mayo de 2011
"La dimensión desconocida"
Los modos de ganarse la vida (Entropía, 2010) es la primera novela de Ignacio Molina y empieza así: “Aunque la habitación estaba en penumbras, por la intensidad de la luz que entraba por las rendijas de la persiana supe que era un día soleado”. El enunciado de apertura tiene un poder expansivo, ya que en el mundo de la novela todas las transparencias aparecen opacadas, los objetos que puede atravesar o refractar la mirada (ventanas, vidrieras, pantallas, espejos, parabrisas) están siempre sustraídos de su función visual: “A medida que el ambiente se iba llenando de vapor vi cómo mi imagen desnuda se iba haciendo borrosa en el espejo”; o en la otra punta: “Achiqué los ojos para ver mejor, pero la gente que pasaba por la vereda y las letras pintadas en el vidrio me molestaban”. De este modo, la niebla, el vapor, el exceso de enfoque, los obstáculos, las interferencias atentan contra la posibilidad de completar apenas un indicio visual del mundo, ya que las imágenes que circulan en la novela de Molina están tramadas sobre su propia disfunción, una zona borrosa que va dando lugar al extrañamiento. Esta “dimensión desconocida” en la que se desarrolla la novela –adelantemos– es nada más y nada menos que la vida cotidiana en pareja: Luciano (el narrador) y Cecilia son dos personajes pendulares que fluctúan entre la soledad y la vida conyugal. (...)
(para seguir leyendo, clickear acá)
12 de mayo de 2011
11 de mayo de 2011
Asunto: Los modos, efectos negativos, El Silencio Gitano
Bueno, te mando un fuerte abrazo y nada, genial tu novela che. A.
Pd: El silencio gitano existe?
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Hola A.
Gracias por la lectura y por lo que me decís de la novela. (….)
(…)
Pd: El Silencio Gitano no existe, pero existió: a mis 14 o 15 años, cuando vivía en Bahía, armé un dúo con un amigo: los dos tocábamos la guitarra y aullábamos canciones de Attaque 77 encerrados en su cuarto. Teníamos tres nombres: Control Sanitario, Los platelmintos de agua sucia y El Silencio Gitano. Nuestras interpretaciones nunca cruzaron las fronteras de esa habitación. Cuando llegué a Buenos Aires estudié guitarra un año más y después abandoné. El Silencio Gitano, el nombre, siempre me gustó. Así terminó en la novela.
Abrazo
10 de mayo de 2011
9 de mayo de 2011
6 de mayo de 2011
5 de mayo de 2011
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2 de mayo de 2011
25 de abril de 2011
14 de abril de 2011
7 de abril de 2011
Desde el escritorio donde trabajo
4 de abril de 2011
Rapado y yo
3 de abril de 2011
En un vidrio de la estación Juan B. Justo
1 de abril de 2011
Sobre Pinamar, de Hernán Vanoli

En la primera novela de Hernán Vanoli (porteño de 1976, editor del sello Tamarisco y autor de los cuentos de Varadero y Habana maravillosa) se entrelazan las voces de dos miembros de una familia acomodada: la del post adolescente Lucio, a través de los mails que, desde Buenos Aires y Pinamar, le envía a su hermano Stany durante el agobiante verano del 2002 (a pocos días de producido lo que él llama “el golpe de estado civil peronista”); y la de Stany, a través del diario que lleva diez años más tarde en busca de explicaciones sobre la misteriosa desaparición de Lucio junto a su mujer en una ruta provincial. Escrita con un virtuosismo que posee la capacidad de no regodearse en su propia elaboración, Pinamar es un relato que da cuenta, de un modo contundente y descarnado, de los miedos de la clase alta ante una crisis social sufrida en carne propia. Sus personajes, alejados de los estereotipos, narran, y a la vez protagonizan, una novela con inquietantes aristas policiales y, sobre todo, una clara determinación política.
(Publicado en la revista G7)














