20 de julio de 2005

Consigna

Al texto que transcribo más abajo lo hallé en un diskette del año 1999. Fue escrito a partir de una consigna de uno de los dos talleres literarios a los que asistí en la década pasada (en ninguno duré más de dos o tres "encuentros", pero de eso ya me encargaré más adelante). La consigna era escribir un texto que contuviera la esquela: "AYER LOS VI DE NUEVO. AHORA SI NO TENGO DUDAS. HOY VOLVE A TU CASA MAS TEMPRANO". Y esto fue lo único –y más bien poco– que me dejó ese taller:

Julia se había cansado de su matrimonio de veinte años con Marcelo. Pero como no se atrevía a pedirle cara a cara el divorcio, por cobardía o por miedo a su reacción, le mandaba sugerentes cartas al trabajo, redactadas a máquina y firmadas por una tal Betty, en cuyas post datas, junto a tres equis que significaban tres besos, le dejaba un número telefónico.

El plan de Julia era simple: una amiga de una amiga suya se haría pasar por Betty y, en el momento del encuentro con su marido, ella los encontraría in fraganti y desataría un escándalo. Pero como Marcelo nunca respondió al pedido de las cartas, Julia tuvo que cambiar de plan.

Aun sabiendo que el remedio podía llegar a ser peor que la enfermedad, pero decidida a terminar con su matrimonio sin tener que dar explicaciones, lo primero que hizo fue conseguirse un amante. Después empezó a mandarle anónimos a su marido al trabajo, en los que confesaba su nueva relación con el almacenero de la esquina, un hombre veinte años menor que ella.

SE ENCUENTRAN EN TU PROPIA CASA, ENTRE LAS CINCO Y LAS SEIS DE CADA TARDE, ANTES DE QUE TU HIJO VUELVA DEL COLEGIO,

decían algunas notas, y también:

AYER LOS VI DE NUEVO. AHORA SI NO TENGO DUDAS. HOY VOLVE A TU CASA MAS TEMPRANO.

Lo curioso es que, tal vez por miedo o por cobardía, Marcelo no sólo siguió saliendo del trabajo a la misa hora de siempre, sino que nunca volvió a comprar vino en el almacén de la esquina.

9 comentarios:

Cel dijo...

Si... después no digas que no te avisé.

Marina dijo...

O por inteligente. Evidentemente Marcelo quería seguir casado con su mujer.
Ella, en cambio, en vez de hablar se termina "encamando" con el almacenero de la esquina!!!

saludos.

Molina dijo...

(terrorismo valijeril) Tengo que compartir esta noticia que acabo de leer en la web de un diario de BB:

A un pasajero que llegó hoy a Bahía le volaron la valija

Un pasajero que llegó esta mañana a nuestra ciudad perdió por completo su equipaje luego de olvidarlo en Aeroparque de Buenos Aires, ya que peritos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria lo hicieron detonar por encontrarlo sospechoso.
El viajero se comunicó con la empresa Aerolíneas Argentinas para avisar que había olvidado allí parte de su equipaje, pero para ese momento ya se había realizado el despliegue policial, que incluyó que se demorara el desembarque de los pasajeros de cuatro vuelos.
Los efectivos desalojaron entonces del área a pasajeros y empleados, cortaron el suministro eléctrico y realizaron la detonación de la valija, que finalmente sólo contenía prendas de vestir.

Molina dijo...

Ahora que lo pienso, es bastante lógico que Marcelo nunca haya llamado a la mujer que le mandaba los libelos. Yo, al menos, nunca me fijaría en alguien apodada "Betty"...
(a excepción, claro, de La Tía Betty, lectora de este blog)

Lina Roca dijo...

ignacio,

debo decirlo: su nombre me persiguió unos días, sin entender la razón. hoy a la mañana, repentinamente, recordé: tiene usted un homónimo adorable de 6 años, a quien conozco de mis tiempos de nanny.

su hijo, quizás?

saludos,

lina

Lyon dijo...

He vuelto Molina. Me encantó su texto.
Abrazo, Lyon.

Pola dijo...

Parece que Marcelo más que temeroso fue sagaz. No creyó en lo que no era cierto.
Saludos.

Molina dijo...

Lina: que yo recuerde, nunca tuve una nanny llamada Lina Roca (también podría decir "que yo recuerde nunca tuve un hijo", pero odio ese tipo de chistes). Una vez conocí a alguien llamado como yo y, al igual que Silvia Prieto al enterarse de la existencia de otra Silvia Prieto en la película Silvia Prieto, tuve ganas de "cepillarle el cerebro". Pero este caso podría enternecerme.

Pola y Marina: para saber si Marcelo fue sagaz o inteligente, habría qué ver cómo la está pasando ahora, en qué se ha convertido su matrimonio en este momento, más de seis años después...

Saludos a Celeste, y gracias a Lyon por la vuelta...

Anónimo dijo...

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