-Hola, volví.
-¿Dónde fuiste?
-A ningún lado, se me desconectó.
-¿Cómo andás?
-Bien. Medio disfónica.
-¿Por qué? ¿Chupaste frío?
-Sí, mucho.
-¿No fuiste abrigada?
-Sí, pero hacía mucho frío. Y ya vengo medio mal. Así que me parece que tengo que darle a los paños otra vez. Porque tengo esa tos fea de pecho.
-Paños calientes. Qué bajón.
-Sí. Che, ¿no averiguaste nada de los libros, no?
-Me fijé y no encontré ninguno. Por las dudas, hoy le pregunto si tiene alguno.
-Che
-¿Qué?
-Hoy es el día del periodista agropecuario
-Nooooooooooo. ¿Posta?
-Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
-Copado, felicitaciones.
-Gracias, ¿qué me vas a regalar?
-No sé. ¿Qué querés?
-Qué se yo, nada.
-Una vaquita
-Una vaquita lechera.
-Una vauquita de dulce de leche. ¿Todos te felicitaron en la redacción?
-Sí, maso. ¿Qué vamos a comer?
-Lo que vos quieras.
-No sé. ¿Vos no te animas a hacer tarta, no?
-Decime cómo se hace, sucintamente, y la hago.
-Ok. Atendeme.
-Dale
-Lavá todos los zapallitos, cortalos en cubitos, cortá dos cebollas grandes, poné todo eso en una olla mediana con un chorrito de aceite y al fuego. Ponele dos tazas de agua y disolvele encima un cubito de sopa.
-Sí.
-Dejalo semi tapado y revolvelo cada tanto. Fijate que no se tiene que quedar sin agua, pero tampoco hacerse una sopa.
-Bueno.
-El agua es simplemente para que se cocine y no se pegue
-Claro.
-Calculá que más a menos a la media hora los zapallitos ya están listos, tienen que estar blandos, tenés que poder cortarlos con un tenedor. ¿Me seguís?
-O sea que tengo que empezar a la una más o menos
-Y sí, ¿pero me seguís?
-Sí, igual imprimo todo esto.
-13.15, más o menos.
-Ok. ¿Y después?
-Una vez que está todo eso, lo colas para sacarle el agua y lo ponés en el bol de vidrio, ahí le agregás sal, queso rayado, un poco de pimienta, una cucharada de maizena y dos huevos.
-Perfecto.
-Revolvés para que todo se mezcle.
-Grosso.
-Después ponés un poco de aceite en la asadera redonda y ponés la tapa de tarta. Tratá de estirarla bien, pero sin que se rompa, después hacele unos agujeritos con un tenedor. Después poné el preparado y esparcilo por toda la superficie lo más parejo posible, agregale queso rayado por encima y metelo en el horno.
-Fantástico.
-Antes precalentá el horno unos cinco minutos.
-Ok
-¿Entendiste o te complique demasiado?
-No, todo bien.
-Sino dejá todo y comemos paty.
-Voy a intentarlo
-Mmmmmmm, qué miedo.
-Vamos a ver.
-¿Pero tenés alguna duda?
-Desde que dijiste “tarta” hasta ahora, todo.
-Dale.
-No, lo voy a hacer siguiendo las instrucciones
-Ok, cualquier cosa llamame al celu.
-Ok.
-Sino de verdad, dejalo y yo lo hago mañana y ahora comemos otra cosa.
-No, lo voy a intentar.
-Ok, es un gran desafío
-Claro. Ya veremos. Comprate un sánguche por las dudas.
-Por las dudas tené un plan B.
-Eehhh, no me va a quedar espacio en la cocina.
-¿Para qué?
-Para el plan B.
-Che, pero de verdad, si es mucha complicación dejalo.
-No, algo haré.
-Como quieras, lo que pasa es que lleva tiempo.
-Empiezo a la una
-Sí, más o menos.
-Ok
-Bueno, preparo mi paladar entonces.
-Ok.
-¿Va a quedar buena?
-Va a ser la mejor tarta que comas en tu vida.
-Espero. Ahí entra mi jefe, me desconecto.
-Chau, felíz día.
-Chau.