11 de agosto de 2008

Canciones cursis

El sábado a la tarde, caminando por Palermo Soja, saludo a Melina Pitra. Ella al principio me mira con cara rara, pero cuando me desanudo la bufanda del cuello me dice: ¿hoola, cómo te va, no te reconocía? Está comiendo en una mesa de la vereda con Bam Bam. A él lo saludo guiñándole un ojo, para que no crea que soy un cholulo ni que me la quiero levantar. Los dos tienen gorras con visera para que no los reconozcan, deben ser re famosos. Le pregunto si le gustó cómo quedó la nota. Muy buena, me dice, y vuelvo a anudarme la bufanda.

Cinco cuadras más adelante, estoy parado frente a la vidriera de una librería y alguien me llama desde atrás. ¿Me conocés, no?, me pregunta un tipo de cuarenta y pico de años, melena enrulada, mochila al hombro y zapatillas viejas. No, le digo. Bueno, te digo mi nombre, me dice, por ahí con eso sí me conocés: Carlos Rosales. Tampoco, le digo. Ah, por la pinta que tenés pensé que me conocías. El tipo se cree famoso. Me pregunto qué pinta tendré. Mientras él me cuenta que es el líder de la murga del barrio, pienso que si sigue así va a tener que salir a la calle con visera. Abre la mochila e intenta venderme a quince pesos una remera pintada por él. Me cuenta que en la murga son peronistas encubiertos, que apoyan al gobierno popular, y que venden esas remeras para poder autofinanciarse y seguir en la lucha. Después me saluda con un abrazo, me dice que es psicólogo, me pasa una tarjeta con un número de teléfono y me pide que en cualquier momento lo llame.

Entre ese encuentro y el anterior, me subí el cuello de la campera, traté de no mirarme en los reflejos de las vidrieras, intenté no mirar a los ojos a las personas que me cruzaba, pensé en el pasado, en el futuro y en las palabras a usar, caminé por el barrio tarareando canciones cursis de amor.

4 comentarios:

Pablo Giordano dijo...

Te queda mucho mejor este template. Felicitaciones.

fideos dijo...

q buen post. el tipo de la murga, qué miedo.

chino dijo...

Carlos Rosales, el tipo de la murga, ¿es el famoso gallego?
A mí me vendió una remera a los tres días de haber llegado a la ciudad. Y después lo crucé en varias situaciones, todas bien distintas.

abrazo,

Anónimo dijo...

Muy buen relato. Y pensar que hay gente que muere por andar con la gorrita escapando de los flashes de los paparazzis (o bichos parecidos).

Mx