29 de abril de 2009

Migraña

Cuando comía chocolates y sufría migrañas terribles, imaginaba cosas raras. En la oscuridad de mi cuarto y en la turbulencia de mi cerebro escuchaba, por ejemplo, que una voz todopedorosa me preguntaba: “¿me firmás un papel que diga que si ahora mato a un tipo de tu edad en un barrio de Toronto ya mismo se te va el dolor?”. Yo dudaba un rato, y la voz me decía: “pensá que en cada minuto que pasa mueren miles de personas en el mundo; por una más no va a pasar nada”. Entonces yo le decía que sí, que firmaba cualquier cosa, pero después no sólo no desaparecía ni se calmaba sino que, supongo que por la culpa, el dolor aumentaba.

2 comentarios:

CINCO POR UNO dijo...

Hoy vi en Crónica que los familiares del muerto de Toronto llegaron a Buenos Aires buscando justicia.

paula dijo...

yo cuando tenía migraña, imaginaba un ejército de duendes con martillos taladrándome la cabeza. el dolor sólo cesaba cuando ya no pensaba más en eso y entonces dejaba de existir.