27 de junio de 2005

Conjuro

De chico les tenía miedo a los extraterrestres. Desde mi ventana sin persiana dominaba los techos de gran parte de la manzana. Por las noches imaginaba que un ovni aterrizaba en la terraza de los vecinos, y todo el tiempo me convencía de que los marcianos estaban a punto de entrar en mi cuarto. Yo, mirando las sombras en las paredes, las siluetas dibujadas por las luces que entraban desde afuera, me tapaba con varias frazadas o con la ropa que tenía más a mano si hacía calor.
Ahora, cada vez que algún pensamiento no me deja dormir, evocando aquella sensación intento conjurar el frío en la espalda.

3 comentarios:

Lyon dijo...

Pido perdón por tomar en broma tus miedos, pero si el extraterrestre que se aparece en mi cuarto es como Sabrina Garciarena, mato y voy. Chiste fácil.

La tía Bety dijo...

Voy a hacer una confesión.
De chica, nunca tuve miedo de que mis viejos fueran extraterrestres.
Y ahora, cuando en alguna conversación surje el tema de los miedos y mucha gente cita ESE miedo, yo miento. Digo "Sí, sí, yo también"
Para no sentirme afuera. Para no sentirme una extraterrestre.
Pero mis monstruos eran mucho más elaborados. Tan elaborados que no tenían una forma concreta. Iban mutando. Como las cucarachas con los venenos. Cuando lograba conocerlos lo suficiente, se transformaban en otros. Y lograban aterrarme.

Anónimo dijo...

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