10 de enero de 2011
8 de enero de 2011
6 de enero de 2011
2 de enero de 2011
9 de diciembre de 2010
2 de diciembre de 2010
"Lento viaje a la vida"
Por Sebastián Basualdo
Ganarse la vida no sólo hace referencia al trabajo y el dinero. De esa cotidianidad forjada día a día trata la novela de Ignacio Molina.
Si bien Los modos de ganarse la vida es la primera novela de Ignacio Molina, los notables cuentos que integraron Los estantes vacíos (Entropía, 2006) ya daban muestras de que nos encontrábamos frente a un narrador cuyo dominio en la técnica narrativa excedía los parámetros del realismo minimalista, logrando una vuelta de tuerca al género y sobre todo a sus limitaciones. Una vez más, el escritor nacido en Bahía Blanca retoma esas descripciones íntimas y minuciosas, pero esta vez desde la perspectiva de un joven cuya relación con la realidad parece un inventario preciso de todo aquello que conforma su cotidianidad y que, llevado al límite, se convierte inevitablemente en una gran metáfora de la sensación de soledad que provoca vivir en un mundo vulnerable que cambia pero mucho más lentamente que en la vida real (por ejemplo, en la novela los cassettes conviven aún con Internet), a finales de una década, con una adolescencia tardía a cuestas y un sentido de la vida adulta todavía desdibujado por una ciudadanía que no se reconoce ni en lo político ni en los valores propios de una sociedad de consumo.
(La reseña completa, clickeando acá)
22 de noviembre de 2010
28 de octubre de 2010
Cuadros
26 de octubre de 2010
Socialismo reggae
22 de octubre de 2010
Hebe
vienen de California,
y vienen a La Plata,
a mi ciudad,
y se oscurece la ciudad cuando llegan.
El 4 de octubre llegaron,
y mi hija me llamó y yo miraba
y el cielo estaba oscuro:
millones de golondrinas.
Y después se desparraman,
van a la Catedral y se desparraman;
y cuando pasa el verano
vuelven a California.
Ahora escuché ese ruidito
y me puse contenta...
21 de octubre de 2010
la tierra debajo mío se movió,
un tiempo estuve asustado,
pero ya estoy curado
el miedo se acabó
Aquí en el sur hay temporal,
el ojo del huracán,
si se anima a pasar
tenga usted cuidado
que tambien lo va empujar
Cuidado que vengo embalado:
un terremoto fuerte me empujó;
cuidado que vengo empujado
por un viento helado de revolución
Cuidado que ya no pienso más,
cuidado que sueño con ganar,
cuidado cuidado que somos como soldados
empujados por el sur de la ciudad.
Cuidado cuidado que del sur vienen soldados
empujados por el sueño de ganar
20 de octubre de 2010
25 preguntas
El snobismo. Los que luchan por el confort excesivo. Los que se la pasan hablando de plata. Las discusiones largas y absurdas. El narcisismo exagerado. Hablar mucho tiempo por teléfono. Que intenten darme a entender cosas a través de indirectas o eufemismo. Las personas que no hacen bien su trabajo y tienen la capacidad de que muchos piensen que sí lo hacen bien. El volumen demasiado alto del televisor. Las personas que se irritan fácilmente. Que alguien menos capaz que yo para determinada tarea sea mi superior o me dé indicaciones. Los que tienen la vida muy fácil e igual se quejan por todo. Que alguien que ya me conoce me diga “sos alto, eh”. Las personas que les hablan a los nenes casi a los gritos, como si fueran sordos. Que insistan en hablarme o soliciten mi atención cuando estoy pensando en otra cosa. La petulancia disfrazada de humildad. Esperar. La burocracia. Hacer trámites y llenar formularios. Que alguien le dé más trascendencia a lo que otro dijo o escribió sobre un texto mío que al texto en sí mismo... Hoy me irritó que un pibe nacido en 1976 ganara un premio de 25000 euros por su primer libro de cuentos y que ese pibe no fuera yo.
Esta es una de las 25 preguntas que me hizo Juan Terranova. Para leer las otras 24, clickear acá.
13 de octubre de 2010
12 de octubre de 2010
11 de octubre de 2010
8 de octubre de 2010
Básquet

El mejor grupo de facebook, para los bahienses basquetboleros como yo, se llama "Sólo fotos de la historia del básquet bahiense", y está administrado por el ídolo de Naposá -el mejor club de barrio de Bahía- Nano Lacasa.http://www.facebook.com/#!/group.php?gid=249349981952
6 de octubre de 2010
28 de septiembre de 2010
Los muchachos dasnevistas...
"Embarrarse no es lo mismo que empantanarse - Carta a Ignacio Molina", clickeando acá
24 de septiembre de 2010
22 de septiembre de 2010
"Las palabras y las cosas"
Lo primero, o lo esencial, que este relato propone es el tema del desorden de la realidad y el orden de la narración. La meticulosidad del narrador, la primera persona gramatical casi constante, organiza un recorrido que casi siempre es exterior, con alguna que otra elipse o cambio de punto de vista, que aun siendo muy leves, son importantes si se tiene en cuenta que el relato es muy liso. Los modos de ganarse la vida, primera novela de Ignacio Molina (Bahía Blanca, 1976), quie publicó Los estantes vacíos (cuentos, 2006), Viajemos en subte a China (poesía, 2009) y Tribus urbanas (ensayo, 2009), propone un minucioso desplazamiento por la vida cotidiana fijando cortes en la percepción y trazos para la interpretación. Las palabras quieren reflejar ni más ni menos que el hecho: si se fuma marihuana, sólo se fuma marihuana, no provoca mayor efecto que el acto de decirlo. El recorrido del narrador protagonista es el del joven y adulto ciudadano medio de la gran urbe (Buenos Aires): calles, bares, oficinas, dudosos amigos, amantes, esposas, continuo relato del desapego. No obstante, hay una serie de equidistancias y comparaciones, observaciones que viajando por el vacío de la narración finalmente se casan con otra. Cada tanto, el relato se cierra y, principalmente, se fija, aunque el intento sea el de constituir una narración “pura”, con poca escena: cada tanto ocurre que, por acumulación, empiezan a emerger nombres propios bastante convencionales (de novela natural) y objetos del consumo, sucesos mediáticos o episodios que afectan cierto tono sentimental del narrador. Uno termina preguntándose en qué papel se anotaron tantos hechos memorizados, en qué tiempo se escribe el relato y, por último, por qué el narrador oculta lo que oculta. Posiblemente, porque utiliza la narración para decir: yo no soy éste, cuando narra, y ésta es la verdad de la historia, cuando hay un silencio antes de que el relato vuelva.
12 de septiembre de 2010
Colegiales
Me pregunto si el solque ahora calienta la tierra
del polideportivo Colegiales
será el mismo sol que calentaba
treinta años atrás
las casillas de chapa y cartón
de esta misma manzana,
y si la risa de mi hijo
que me llega desde el gimnasio
tendrá el mismo color
que tenía mi risa
antes de que las topadoras
transformaran a la villa
en polideportivo municipal,
antes de que estos treinta años
me pasaran por encima.
.
10 de septiembre de 2010
1988
Estamos en el tercer tiempo. Yo tengo los botines limpios y la camiseta sin barro: jugué los últimos quince minutos pero casi no toqué la guinda. Odio al rugby y a todo el clima que se forma alrededor. Ni el caset de Los Fabulosos Cadillacs que pusieron en el quincho me saca las ganas de querer estar en mi casa. Hace unos meses mi mamá me llevó al club con la idea de que ahí me iba a “hacer nuevos amigos”. Mi deporte preferido es el básquet, pero supongo que ella se dejó llevar por el mito que indica que en el rugby se fomenta más la amistad. En las vacaciones de invierno vamos cinco días a Lomas de Zamora y nos alojamos de a dos en las casas de los chicos de allá. Mientras el entrenador, en el colectivo de ida, sortea a las parejas, escucho que alguien dice a mis espaldas: “yo puedo dormir en un baño o en cualquier lado; lo único que pido es que no me toque con Molina . . . ”
Fragmento de "Un padre de familia sin auto", del libro Hablar de mí (Lengua de Trapo, 2009)
9 de septiembre de 2010
7 de septiembre de 2010
Taller de introducción a la crónica
Qué mirar y cómo. De la anécdota a la historia. El efecto de realidad y el valor del objeto. Recursos literarios. Modelos de narradores. Trabajo sobre textos generados en el taller y de autores como Cristian Alarcón, Josefina Licitra, María Moreno, Juan Villoro, Daniel Riera, José Martí, César Vallejo, David Foster Wallace, Werner Herzog, entre otros.
Dictado por Fernanda Nicolini
*Viernes de octubre de 20 a 22 (4 clases)
Arancel: $100
Inscripción: en el Centro Cultural San Martín (Sarmiento 1551, 4374-1251/5) de lunes a viernes de 11 a 20 y los sábados de 11 a 17.
PARA MÁS INFORMACIÓN: intro.cronica@gmail.com
* Fernanda Nicolini nació en 1979 y es periodista. Trabajó en las revistas TXT y Noticias, y en el diario Crítica de la Argentina. Publicó crónicas en la revista mexicana Gatopardo y fue becaria de la FNPI en 2008. Actualmente dirige la revista Llegás a Buenos Aires, es editora de Brando, columnista de Bacanal y colabora con diversos medios como Clarín, Ñ, Lonely Planet y Elle. Es autora del libro de poesía Ruta 2 (Gog y Magog), de la novela Te pido un taxi (junto a Mercedes Halfon, Sudamericana) y de cuentos editados en antologías. Administra el blog autobombo.blogspot.com
6 de septiembre de 2010
4 de septiembre de 2010
1 de septiembre de 2010
Feliz cumpleaños
Lo que me decís con los ojosel mundo que descubrís
las cosas que me mostrás
con las puntas de los dedos,
todo se va haciendo gigante
al pasar por tu mirada.
Si nos reímos o jugamos
o dormimos abrazados
nos bañamos o comemos,
o salimos a pasear
abrigados en invierno
o corriendo bajo el sol,
todos los días todo el tiempo
te vas haciendo gigante,
me voy haciendo gigante
al pasar por tu mirada,
los dos anchos como el mundo
y el amor que me enseñás.
31 de agosto de 2010
"La épica de lo particular"
En la combinación de intuiciones y temores, lo pasajero y lo inevitable, el asumir que sólo se puede dejar la rutina, tal vez, con fatalidad, está el peso de los miedos de ganarse la vida que ofrece Ignacio Molina en su primera novela: en tratar de ir más allá de las experiencias aparentemente nimias o contingentes de dos, tres, cuatro jóvenes (luego, algún otro, olvidado; alguien venido de Europa, uno de Mendoza; el que se quedó a pelearla en Buenos Aires luego de la crisis) entre los cuales oscila Los modos de ganarse la vida, con el buen oficio de quien sabe mirar lo cotidiano sin volverlo escándalo o artificio. El valor, aquí, está en los puntos de vista contrastados sobre el día a día cuestionado: un accidente podría detener las cosas o despertarlas; el amor podría irse, o una pareja reencontrarse; alguien, robar porque sí; un embarazo, ocurrirle a otra; unas vacaciones en la playa, tiempo muerto; un amigo de antes, recobrado, menos que nada.
Es la épica de lo particular, o sus posibilidades girando en las mentes correlativas de sus amigos -Luciano, Guillermo-: uno, contado en tercera persona; el otro, buscándose desde la primera, como puede, y cada uno lo que elige ver o irá viendo con su novia, con quien vive. ¿Demora uno en pensarse, en ponerlo en blanco? ¿Actúa, o está ahí para que las cosas ocurran? Molina no frena a su narrador para comprobarlo; no encierra intimidades en el tono del diario privado: el entorno y el mundo mismo debe modificarse con cada vínculo o decisión, como una compuerta abriéndose lentamente. No es casual que ciertos datos de contexto aparezcan sin muchas repercusiones directas en la trama: esa dificultad, en el relato, es la que han de vivir los personajes desde una ciudad grande y caótica, donde la rutina es fuga: algo más lejos, afuera -saben ellos-, podrían estar pasando otras cosas.
30 de agosto de 2010
26 de agosto de 2010
"La extrañeza de lo cotidiano"
Primera y notable novela de Ignacio Molina
La vida es esa construcción que se realiza día a día, noche a noche, en la que el paso del viento de la historia o el acto que marca a los héroes forman parte de lo excepcional, del acontecimiento que se realiza como tal sólo mediante la delimitación del rito de lo cotidiano. Sin embargo, toda vida es excepcional. Así lo demuestran las páginas de Los modos de ganarse la vida, primera novela de Ignacio Molina, que se detiene en la cotidianidad de sus protagonistas: jóvenes que avanzan –o que ya ingresaron, pero de todas maneras no lo podrían asegurar– hacia la madurez que requiere la vida adulta, que realizan ese avance sin estridencias, tal vez sumergidos en el tedio. Sin embargo –y a diferencia de cierta literatura actual que, para describir el tedio, lo hace a través de páginas tediosas–, la rutina de los personajes se nutre de la vitalidad de los detalles de tal modo que cada acto, por pequeño que sea, se transforma en un núcleo narrativo muy dinámico. El texto se estructura a través del relato en primera persona de un joven oficinista sumergido en una vida de pareja que no puede disimular su crisis –aunque lo intente–, una voz que no sólo acierta en definir cada parcela de su circunstancia a través de una ágil y la vez obsesiva descripción, sino que atrapa en la narración de la habitualidad. Un intermedio –no tan logrado– interrumpe a esa voz con otro relato de la vida cotidiana de una pareja amiga para regresar en la última parte a la cotidianidad del protagonista central. Molina acierta a la hora de que lo no dicho se convierta en una parte activa de la narración y permite que el relato urbano de la rutina adquiera esplendores de una aventura suave y sencilla, como la vida.
24 de agosto de 2010
21 de agosto de 2010
17 de agosto de 2010
13 de agosto de 2010
Anoche soñé que viajaba al año 4010
12 de agosto de 2010
Feria de editoriales independientes
10 de agosto de 2010
7 de agosto de 2010
5 de agosto de 2010
25 de julio de 2010
24 de julio de 2010
23 de julio de 2010
22 de julio de 2010
20 de julio de 2010
LMDGLV
Y su éxito es tal que ya figura cuarto en el ránking de ventas semanal de Eterna Cadencia.
Ustedes sigan el ejemplo de esos sabios lectores y cómprenlo (o róbenlo) y léanlo; no le hagan el juego a la derecha.
15 de julio de 2010
13 de julio de 2010
12 de julio de 2010
6 de julio de 2010
Maradona

5 de julio de 2010
La cabeza / de la persona que amas / y el resto del cuerpo / en una fosa común. No puede ser que esto sea amor / (esta raza nunca sintió amor)
Y el silencio / una estrategia extraña
No puede ser que esto sea amor / (esta raza nunca sintió amor)
Ey, decime adiós / y a las cosas que rodeaban tu cama
Ey, decime adiós / y al silencio que te servía de espada
Ey, decime adiós / somos sombras de la noche
Ey, decime adiós / a mí y a todo lo que dice esta canción


















