29 de agosto de 2008

Hoy


27 de agosto de 2008

Diez años después

Invierno de 1998


Invierno de 2008

25 de agosto de 2008

Te juro que no pierdo
ni un segundo más
en suplementos de turismo,
en la teoría del iceberg,
ni en analizar las diferencias
entre socialismo ortodoxo
y peronismo de izquierda.
Todo mi tiempo
estará ocupado en intentar
que vos vuelvas a tocarme.

Rockman

No hay adónde ir
(el invierno está en todas partes)
y ya no sé por qué hago
estas cosas que hago.
Y ahora veo luces y casas brillantes
veo autos ahí en la ruta
y veo el mar en tus ojos,
y me pregunto qué estoy pensando.

Y ya sabés que nada es verdad,
(el río no crecerá jamás)
Todo a mi alrededor dice que
nunca estuve tan lejos de mí.

Martes


22 de agosto de 2008

Acorralado por la angustia
por el paso del tiempo
por saber que otras cosas
ya no tienen importancia

Me salva
y me condena a la vez
pensar
todo el día en palabras

21 de agosto de 2008

Muy de noche

Muy de noche
oigo las bocinas de los trenes
a diez cuadras de mi cama
y eso quiero decir
que todo lo demás está en silencio.

Muy de noche
puedo imaginar
la distancia inmóvil
que hay hasta las vías,
las esquinas desiertas,
los árboles sin copas,
los cuerpos desvelados,

sintiendo por momentos
que todo va a quedar así,
oscuro para siempre.

19 de agosto de 2008

En mi casa
palabras como hermoso
eran casi prohibidas.
Ni hablar de cena, gaseosa,
habitación.

Yo en esa época
empecé a tragarme las eses,
y ahora cuelo un hermoso
cada quince o veinte oraciones.
No sé si por rebeldía
ganas de molestar,
o por esa hache tan muda
que me sale pronunciada.

No-Retornable

Salió el nuevo número de No-Retornable, la revista digital editada y dirigida por Sol Echeverría y Marcelo López, con renovado diseño, nota editorial y otro montón de cosas lindas: entrevista a Fogwill, cuentos y relatos, debates sobre el conflicto oligarguía-gobierno popular, poemas de chicas, dossier sobre Bolaño y muchas más. Todo eso, clickeando sobre estas líneas.

17 de agosto de 2008

Chaca




15 de agosto de 2008

En un mundo ideal
sin explotadores ni explotados
yo podría pasarme
todo el invierno en tu cama.


Pero esto es el barro, corazón,
hay que trabajar todo el día,
darles de comer a unas palomas
y ver cómo se vuelan las demás.

13 de agosto de 2008

Tsunami en miniatura

De un cuaderno del verano pasado:

8 de febrero de 2008

Esta tarde un tsunami en miniatura me hizo rebotar contra el mundo. Una ola gigante me hizo dar una vuelta entera a lo largo y golpearme la cabeza con el suelo. Ahora me cuesta girar el cuello. Después de varios días de calma, el mar estaba más furioso que de costumbre. Yo me había ido nadando solo hasta detrás de la rompiente, luchando contra la fuerza del océano, y sólo cuando un pibe me preguntó a los gritos si el agua tiraba mucho me di cuenta de que estaba muy lejos de la orilla. Para volver traté de no ponerme nervioso ni de cansarme en vano: intenté hacer la plancha y dejar que las corrientes me devolvieran a la playa. Después de hacer pie, y cuando el agua ya me llegaba a la cintura, vi venir a la ola gigante. Me di vuelta y la vi de repente, cuando ya estaba demasiado alta. Me agarra desprevenido, me sorprendí al escucharme decir, y no supe si cerrar los ojos o dejarlos abiertos. Antes de tomar esa decisión, sentí algo que me impulsaba desde abajo, como dos manos gigantes que me agarraban de los tobillos y me tiraban con fuerza hacia adentro. Empecé a dar vueltas dentro de la ola. Sentí el golpe fuerte contra la dureza del suelo, e imaginé cómo se me doblaba todo el cuello. Durante el instante en que pensé que me moría, se me vino a la cabeza la imagen de mi hijo jugando en la playa. A los cinco segundos estaba mareado cerca de la costa, despatarrada sobre la arena y con el traje de baño bajado hasta las rodillas.

12 de agosto de 2008

Friendly

Anoche les pregunté a los pibes qué les parecía la nueva apariencia del blog.

–Más sobrio, más minimalista, ¿no? –les dije buscando su aprobación.

–Mmm, al contrario. El verde y naranja era más sobrio. Este me parece… no sé … con esa foto del encabezado … medio raro, una onda gay friendly, como de chico sensible que cuenta sus cosas … –me dijo uno que, en contrapartida, me regaló este libro por mi cumpleaños.

11 de agosto de 2008

Canciones cursis

El sábado a la tarde, caminando por Palermo Soja, saludo a Melina Pitra. Ella al principio me mira con cara rara, pero cuando me desanudo la bufanda del cuello me dice: ¿hoola, cómo te va, no te reconocía? Está comiendo en una mesa de la vereda con Bam Bam. A él lo saludo guiñándole un ojo, para que no crea que soy un cholulo ni que me la quiero levantar. Los dos tienen gorras con visera para que no los reconozcan, deben ser re famosos. Le pregunto si le gustó cómo quedó la nota. Muy buena, me dice, y vuelvo a anudarme la bufanda.

Cinco cuadras más adelante, estoy parado frente a la vidriera de una librería y alguien me llama desde atrás. ¿Me conocés, no?, me pregunta un tipo de cuarenta y pico de años, melena enrulada, mochila al hombro y zapatillas viejas. No, le digo. Bueno, te digo mi nombre, me dice, por ahí con eso sí me conocés: Carlos Rosales. Tampoco, le digo. Ah, por la pinta que tenés pensé que me conocías. El tipo se cree famoso. Me pregunto qué pinta tendré. Mientras él me cuenta que es el líder de la murga del barrio, pienso que si sigue así va a tener que salir a la calle con visera. Abre la mochila e intenta venderme a quince pesos una remera pintada por él. Me cuenta que en la murga son peronistas encubiertos, que apoyan al gobierno popular, y que venden esas remeras para poder autofinanciarse y seguir en la lucha. Después me saluda con un abrazo, me dice que es psicólogo, me pasa una tarjeta con un número de teléfono y me pide que en cualquier momento lo llame.

Entre ese encuentro y el anterior, me subí el cuello de la campera, traté de no mirarme en los reflejos de las vidrieras, intenté no mirar a los ojos a las personas que me cruzaba, pensé en el pasado, en el futuro y en las palabras a usar, caminé por el barrio tarareando canciones cursis de amor.

Glamour


8 de agosto de 2008

Un instante de distracción

Por la ventanilla del colectivo, durante un poco más de lo que dura un semáforo en rojo, veo los segundos posteriores a un accidente fatal. En el asfalto, un cuerpo tendido boca abajo sobre un charco de sangre. Dentro del auto, el conductor se cubre la cara con las manos. La mujer que va en el asiento del acompañante lo abraza, le acaricia el pelo, lo trata de calmar. Alrededor, como salidos de la nada, se empiezan a juntar los curiosos. Es algo que pasa siempre cuando hay un accidente: parece que la esquina está desierta, que no hay nadie en ningún lado, pero a los diez segundos del ruido del choque ya se juntaron veinte personas. Salen de los negocios, de los edificios, de debajo de las baldosas. Las viejas interrumpen la siesta o el programa de chimentos y salen al balcón. Aunque es clara la muerte, alguien ya estará intentando llamar a una ambulancia. Supongo que al colectivero le gustaría seguir curioseando, pero ante la luz verde y los bocinazos de los autos de atrás tiene que arrancar. Algunos se levantan de sus asientos para –tomados del pasamanos– poder seguir mirando la escena hasta que el giro en la siguiente esquina se los impida. La última imagen que tengo es la del conductor saliendo del auto para, calculo, acercarse al cadáver. Menos de dos minutos atrás los dos vendrían muy tranquilos pensando en sus cosas: el parabrisas un poco sucio, el laburo atrasado en la oficina, la marca de vino para el asado de la noche, la minita que pasaba por ahí. Ahora, gracias a un instante de distracción, ya nada será igual. El presunto homicida se acerca al cuerpo de la víctima y oye la alarma breve del teléfono que sale de un bolsillo del sobretodo. “no tardes. trae facturas. beso”, podría llegar a decir el mensaje de texto.
A esta foto me la sacó Funes, una noche en que hablamos tanto de política que el flequillo me quedó al Cristina-style.

7 de agosto de 2008

En forma de cuento

Asunto: te cuento algo re copado
De: maria molina
Para: ignaciomolina22@hotmail.com

hola tio nacho como estas si estas un poco triste o enojado porque fausti te tira de los pelos haora te vas a alegrar un poco.

lo que te voy a contar te lo voy a aser en forma de cuento si de cuento y esto enpieza asi :

era una tarde de invierno en bahia que una nena llamada la tati molina (maria) se le ocurrio sabiendo de que la abuela de un chico llamado mateo (mi primo) y la tia de ese mismo chico llamada ines se ivan a Bs As entonces la llame a mi madre (agus) y le pregunte si podia ir al mismo y ella me contesto que si entonces yo me puse re contenta . al dia siguiente salia para alla , en coche a las 9:00 o 9:30 . y asi termina esta historia verdadera . ( nacho la historia es de verdad mañana salgo para alla ) .

te mando un beso . maria

6 de agosto de 2008

El futuro no existe

Y sin embargo ahora,
la rama que me mantiene erguido,
atada con un hilo a mi cuerpo,
se llama esperanza.
En el 2005, cuando cumplí veintinueve, recibí 21 saludos de feliz cumpleaños en el blog; en el 2006, cuando cumplí treinta, 16; en el 2007, cuando cumplí treinta y uno, 13; y ayer, al cumplir treinta y dos, solamente 6.

Los comentadores afectuosos se están yendo a la goma.

5 de agosto de 2008

El almanaque se zarpa

Dieciséis en cada pata

4 de agosto de 2008

Acá, en un locutorio de San Telmo, en Defensa a dos cuadras del bajo, hago tiempo hasta las cinco para volver a la editorial. En la máquina de al lado se sienta una mujer enorme. Unos cuarenta años, calculo por el espejo que cubre la pared. Esucha la radio muy fuerte. La música sale de los auriculares como si saliera de un parlante. Por las canciones y las voces de las locutoras: FM Hit o alguna de esas. Mañana cumplo años. 32. El almanaque ya se zarpa. La vida dura medio segundo. Lo tenés ahí, lo querés fijar pero ya se escapó. Todo queda viejo. La mina de al lado le pega al teclado como si lo quisiera romper. Recibo, en el gmail, un anuncio de la suspensión de lo de esta noche. "No hay quorum propio." Cuando lo haya, entonces, voy a ser un año más viejo. Que me regalen volver a nacer, tener todo el tiempo tiempo adelante. Estar en las chinelas de un nene de un año. Tener un padre flaco y alto que se preocupe por mí. Que se canse de bajar a buscar chupetes a la vereda. Que se meta en mi cama a la noche cuando me pongo a llorar. Escribo acá lo que no escribiría en mi casa, como si el estar escondido en este rincón significara también que los lectores son otros. La mina de al lado se levanta. Por unos segundos deja una estela de perfume en el aire. Por la radio llegué a escuchar el parte del clima. La locutora dijo que hacían 12 grados y 93% de humedad. Nada más que 12 grados. No es tanto. Pero a mí se me hace el día más frío del siglo.

"Mujeres de barba candado"

(...)
Apenas vuelvo a Buenos Aires, llamo a mi ex mujer y arreglo para ir a almorzar con mi hijo Alberto. Comemos milanesa a la napolitana con papas fritas. Le digo que no sé si la habrán cocinado en Milan o en Napoli. No me entiende. Salió a la madre. Me quedo callado durante un rato largo. Antes de despedirse, Alberto me dice que le gustaría ser actor, pero serio, no como yo. Le contesto que con una cebolla podés llorar, pero que no hay hortalizas que hagan reír. Me pregunta qué es una hortaliza. Vuelvo a casa decepcionado. Ni bien entro, suena el teléfono. Atiendo por acto reflejo, sin pensar en que podría ser Cristina. Por suerte era Amanda. Me invita a ver esta noche su nuevo tatuaje. Luego de cortar, vuelven a llamar. Ahora no era Amanda ni Cristina, sino Mónica. Dice que mañana tenemos que ir a Tribunales para solicitar la personería jurídica. Me siento a leer el segundo tomo de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust y me duermo de inmediato. Nunca falla. Al despertar intento escribir un chiste de políticos, pero no logró sacarme de la cabeza el de las mujeres. No logro saber cuál es la falla.
(...)

"Mujeres de barba candado", un cuento de Fernando Vico en el Nº 3 de 150 Monos.

3 de agosto de 2008

Quisiera estar en tus chinelas